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Uruguay, más allá de la marihuana

Por   /   Miércoles, 8 | enero | 2014  /   2 comentarios

La reciente regulación legal del cannabis en este país sudamericano solo es una más de las políticas tomadas por el gobierno de Pepe Mujica las cuales marcan un antes y un después en la historia uruguaya y del continente.

De Presidencia de la República de Ecuador

El último mes de 2013 tuvo como uno de los protagonistas de las páginas de internacional a un pequeño país de América Latina, Uruguay, donde se ha producido un hecho histórico y sin precedentes, la regulación legal de la marihuana. El pasado 10 de diciembre, con la promulgación de esta nueva ley, Uruguay se convertía en el primer país de todo el mundo en el que no solo se regula el mercado de cannabis, su producción, comercialización, posesión y usos, sino que legaliza totalmente la venta y el cultivo de esta planta.

Los motivos para esta regulación los resumía muy claramente el presidente del país, Jose Mujica, en su entrevista para Los Desayunos de TVE en España.

“El problema no es la marihuana, la marihuana es una plaga como es el tabaco (…) El problema es lo que está detrás de la marihuana, el narcotráfico. Si lo dejamos en la clandestinidad le regalamos mercado. Lo que defendemos nosotros es que se haga cargo el Estado. ‘Tú sois consumidor, estás registrado, aquí tenéis una dosis. Si te estás pasando te controlo, tienes un problema, marcha al hospital’ y no lo dejo en ese mundo a que lo maneje la delincuencia”.

Siguiendo este planteamiento, el presidente uruguayo argumenta como solución:

“robarle mercado al narcotráfico, como mejor manera de combatirlo.  La otra es lo que pasa: le encontramos este cargamento, el otro cargamento… le ganamos un montón de batallas y él nos gana la guerra. Yo no sé si lo que nosotros planteamos puede contribuir a solucionar el problema, lo que tengo claro es que cien años persiguiendo la drogadicción no da resultado. Entonces hay que ser un poco más pragmático, abrirse la cabeza y buscar otros medios.”

Este pragmatismo del que hace gala Mujica parece estar también presente en otras medidas tomadas a cabo durante sus ya 3 años de gobierno. Como la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo o la campaña ‘Armas para la vida’,  llevada a cabo por el Ministerio del Interior uruguayo con el objetivo de combatir el mercado de armas y contribuir a la seguridad ciudadana a través del canje de armas por ordenadores y bicicletas.

“En Uruguay existe una gran cantidad de armas de fuego sin registrar que están en poder de los ciudadanos. Son esas mismas armas las que, en algún momento y por diversas causas (venta, robo, etc.), pueden terminar ingresando al mercado ilegal de armamento al que recurren las personas que delinquen. El objetivo de la campaña es colaborar en la importante tarea de desarme de la sociedad uruguaya (…)”, reconoce el Ministerio.

Sin embargo, otras políticas llevadas a cabo por el gobierno Mujica no han sido tan populares o han estado rodeadas de controversia como en el caso de la regulación del aborto, donde un 30% de los doctores se han acogido a la objeción de conciencia para no practicar dichos procedimientos. La legislación respecto a este tema llegó a Uruguay en diciembre de 2012 y, según datos publicados por la publicación online Otramérica, en septiembre del año siguiente ya había reducido a cero la mortalidad de las mujeres que se sometieron a una interrupción del embarazo, uno de sus principales objetivos. Además gracias a las políticas públicas de educación sexual y reproductiva, de planificación familiar y anticoncepción se ha conseguido que el número de abortos se reduzca de tal manera que Uruguay se convierte en uno de los países del mundo donde menos interrupciones del embarazo se producen. Nuevamente el pragmatismo de Mujica vuelve a aparecer, pues tal como declaraba el presidente:

“la cosa es sencilla y es sentido común. Creo que nadie puede estar a favor del aborto como cuestión de principio, pero hay un cuadro de mujeres en todas las sociedades que se ve en la amargura de tener que tomar esa decisión contra viento y marea, porque la familia no le entiende, por soledad, por avatares de la vida… Y en ese mundo vive de clandestinidad que la explota y se juega la vida y toma decisiones más allá de las cuestiones de principios que puedan tener los políticos o los filósofos. Toma decisiones y ahí hay vidas que se pierden. Yo creo que hay que reconocer la existencia de ese hecho, ponerlo arriba de la mesa, legalizándolo nos da la oportunidad de poder obrar persuasivamente sobre la decisión de esas mujeres y si hay una cuestión económica, de soledad, de angustia… los hechos demuestran que muchas mujeres retroceden y se pueden salvar más vidas. Lo otro es dejarlas aisladas en el medio de su drama. Me parece que es hipócrita…”

El dilema entre el medio ambiente y la explotación

polifemus

Aparte de estas políticas sociales asociadas al gobierno de Mujica, y que pueden crear una diversidad de opiniones, el actual Ejecutivo uruguayo se enfrenta a la encrucijada que le supone la explotación minera de los terrenos del país y el movimiento popular que se opone a ello.  Desde 2012 los ciudadanos uruguayos se han ido organizando para rechazar los proyectos de megaminería que amenazan medioambientalmente departamentos como Tacuarembó, Cerro Largo y Treinta y Tres. Para ello la recogida de firmas, la implicación de la sociedad, está siendo la herramienta utilizada para parar estos megaproyectos y provocar un debate o referéndum.

Así el pasado mes de junio los activistas recogieron 12.500 firmas que presentaron a la Junta Departamental de Tacuarembó con el objetivo de lograr un plebiscito para prohibir la minería a gran escala en esta región, según informaba la Emisora del Sur. Los contrarios a la minería se han quejado de la falta de conciencia medioambiental y la poca intención de diálogo por parte del gobierno de Mujica sobre este tema; sin embargo, tal como marca la ley, este departamento tendrá que celebrar un referéndum si las firmas son dadas como auténticas por la Corte Electoral.

A pesar de este primer paso de los contrarios a la minería, el Ministerio de Industria, Energía y Minería uruguayo anunciaba el pasado mes de diciembre la primera calificación de minería de gran porte al proyecto de Valentines. Esta disposición delimita legalmente la explotación de dichas minas haciendo hincapié en exigencias sociales, medioambientales y económicas.

“La ley de Minería de Gran Porte incorpora garantías adicionales a las del Código de Minería vigente, establece rigurosas medidas de protección ambiental y crea un nuevo régimen tributario para esta actividad que asegura al Estado aproximadamente el 50% de las ganancias. Los fondos que se generen se destinarán en parte a obras de infraestructura para el desarrollo de todo el país, fundamentalmente en el interior. Por otro lado se crea el Fondo Soberano Intergeneracional de Inversión (FSII) que permite que  un recurso natural no renovable se transforme en un activo que asegure la equidad de derechos con las generaciones futuras”, aseguran desde dicho Ministerio.

El propio presidente Mujica, ante la controversia creada, ha defendido coherentemente su posición frente a la explotación de yacimientos.

“Se hinchan las venas del ecologismo porque, en suma, lo que hay es una lucha de intereses. Si no hay actividades mineras y forestales los salarios [en el campo] van a tender a depreciarse (…) ¡Qué poder cultural tiene la ganadería extensiva! En definitiva el trabajo de la minería paga el doble o triple; se produce una subida de la masa salarial (…) y cuando aparece una mina importante en una región, hay que pagar más a los peones. Esta es la causa de fondo” declaraba a la prensa uruguaya el presidente.

Esta defensa de la minería como un medio para enriquecer al país parece no estar en contra de la sostenibilidad medioambiental, según defiende Mujica y opuestamente a lo que opinan los activistas. 

“Como vimos en algún lugar de Centroamérica, terminado el proceso minero se pueden rellenar estas canteras gigantescas y hacer siembra de bosques y no dejar un estropicio (…) Tenemos que entender que el progreso nos obliga a cuidar la naturaleza y, por el otro lado, aprovechar los recursos que podamos reunir”, señalaba Mujica al tiempo que ponía como ejemplos a Finlandia y Noruega “ países que hacen minería con inteligencia y mejoran el nivel de vida de las sociedades, mitigando los efectos negativos”.

Será cuestión de tiempo ver si los nuevos proyectos mineros arrasan el medioambiente uruguayo o si Mujica tiene razón y su baza de minería sostenible se convierte en uno de sus éxitos políticos que vuelva a posicionar a Uruguay en el mapa internacional.

 

2 comentarios

  1. María Sanz Domínguez dice:

    Muy interesante el análisis, compañera. En las últimas semanas, tal vez motivados por el hecho de que la regulación de la marihuana ha convertido al Uruguay en un pionero, se está dando una imagen idílica tanto de Mujica como del país, y me parece muy acertado que en tu visión aportes una de cal y otra de arena. Creo que tu trabajo está equilibrado y lejos de idealizar excesivamente al presidente o a su plan sobre el cannabis.
    Sólo te sugiero dos puntualizaciones. La primera es que me parece interesante remarcar que lo que se ha legalizado en Uruguay es la compraventa y cultivo de marihuana, pero con limitaciones con respecto a cantidades mensuales dispensadas en farmacia (40 gramos por persona y mes) y cosechas anuales (hasta seis plantas por persona, con no más de 480 gramos anuales). Sin embargo, el consumo de marihuana, como el de cualquier otra droga, ya estaba despenalizado en el Uruguay desde hace más de cuatro décadas.
    La segunda matización es que la megaminería de Aratirí no es el único proyecto que amenaza con producir un serio impacto ambiental en un país que se vende a sí mismo como “Uruguay Natural”. Te recomiendo que te informes acerca del proyecto de construcción de un puerto de aguas profundas en el litoral de Rocha (costa atlántica del país y área de playas vírgenes), que pretende aportar una salida al mar a Paraguay y beneficiar también a Brasil. Además, existe un plan de construcción de un gasoducto en Puntas de Sayago, muy cerca de la capital del país.
    Buen trabajo! y estaré encantada si puedo ayudarte en algo.
    Un saludo desde Montevideo :)

     
  2. ruth.ciru@gmail.com' Ruth dice:

    Perdona María por no contestar antes a tu comentario. Muchas gracias por tus aportaciones. El contraste es esencial en este artículo, mi objetivo era analizar tanto críticas como alabanzas al gobierno Mujica. Por cuestión de espacio, hice referencia solo a un proyecto de megamineria, pero totalmente de acuerdo contigo en que existen más casos que darían para un análisis mucho mayor. Es un tema muy muy interesante. Gracias por tu oferta de ayuda y si puedo yo ayudarte en cualquier cosa, no lo dudes!!

     

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