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Salva Kiir, el presidente de Sudán del Sur o el africano con sombrero de cowboy

Por   /   Domingo, 29 | junio | 2014  /   1 comentario

Salva_Kiir_MayarditEl primer presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir Mayardit (Bahr al Ghazal, 1951), ha pasado de un constante segundo plano a la sombra del que durante años fuera líder del SPLM (Movimiento Popular por la Liberación de Sudán), John Garang, a ocupar la jefatura del Estado más joven del mundo, ganando unas cuestionadas elecciones presidenciales con el 93% de los votos a su favor, y siendo el coprotagonista de un conflicto con tintes étnicos que hace peligrar el presente y futuro del recién independizado país.

Dicen que el sombrero de vaquero que muestra habitualmente Salva Kiir fue un regalo del expresidente estadounidense George W. Bush cuando le visitó en la Casa Blanca en 2006; sin embargo, hay otras voces que señalan que el presidente de Sudán del Sur ya vestía esta prenda desde hacía tiempo.

Fuera como fuere, al igual que ocurrió con Mobutu Sese Seko o John Goodluck, Salva Kiir es un presidente africano identificado internacionalmente por su sombrero, en esta ocasión, de vaquero.

El ala de su sombrero parece una paradoja del recuerdo del antiguo líder del SPLM, John Garang, a cuya sombra estuvo siempre Kiir, siempre fiel, en un segundo plano, como el Josué que sigue a Moisés en busca de la tierra prometida y que al final es el encargado de mostrarla a los fieles.

Con esta comparación se presenta al presidente de Sudán del Sur en la página web del gobierno del país, una muestra del catolicismo que profesa este hombre de etnia dinka, que acostumbra a hablar en la Catedral católica de Juba.

Desde muy temprana edad, en 1969, Salva Kiir se une a los rebeldes del sur, concretamente al grupo Anyanya, fuerza combatiente que acababa de tomar el relevo del Frente de Liberación de Azania como la principal organización rebelde del sur de Sudán.

Con el fin de la Primera Guerra Civil Sudanesa, Kiir se desmovilizó como guerrillero y pasó a formar parte de las filas de las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS) hasta el año 1983 cuando, siendo capitán, participó en la creación del SPLM y de su brazo armado el Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA).

Este movimiento encumbró como líder de los rebeldes independentistas del sur al coronel John Garang, quien escogió a Kiir como su segundo al mando.

Poco a poco Kiir, desde ese segundo plano a la sombra de Garang, fue trabajando y participando en los acuerdos de paz en que se embarcaba el SPLM, como el Protocolo de Machakos en 2002 o el alto el fuego permanente firmado a finales de 2004 en la ciudad keniana de Naivasha.

Hasta llegar al 9 de julio de 2005, tan solo seis meses después de la firma del Acuerdo de Paz de Nairobi, momento en el que Salva Kiir se convirtió en vicepresidente del gobierno autónomo de la región de Sudán del Sur, la cual poseía desde ese instante de una Constitución Nacional Interina.

Todo apuntaba a que Kiir sería el segundo hombre más importante en el camino de la independencia de Sudán del Sur tras John Garang; sin embargo, el fallecimiento de éste el 31 de julio de 2005 dejó vía libre al ascenso de Kiir.

De esta manera el año 2005 supone un punto de inflexión en la vida de este dinka que, con 54 años, se convierte en el presidente de la región de Sudán del Sur (aún dentro de la República Islámica de Sudán), vicepresidente primero de Sudán, en el líder del SPLM y en el Comandante Jefe del futuro Ejército de Sudán del Sur, el SPLA.

A partir de ese momento, Kiir empezó a figurar en la comunidad internacional, no sólo por sus viajes diplomáticos como segunda autoridad de Sudán, sino porque en julio de 2008 la Corte Penal Internacional imputó al presidente Bashir por delitos de crímenes de guerra, contra la humanidad y genocidio presuntamente cometidos en la región de Darfur, lo que reforzó positivamente a Kiir quien se desmarcaba del presidente sudanés.

Pero no fue hasta el 31 de octubre de 2009, cuando Kiir pronunció un discurso que marcaba e firme camino hacia la independencia de Sudán del Sur. “Cuando lleguéis a las urnas la elección es vuestra. Si queréis votar por la unidad, entonces os convertiréis en unos [ciudadanos de] segunda clase en vuestro propio país, eso es lo que habéis escogido. Pero si queréis votar por la independencia, entonces seréis personas libres en vuestro estado independiente”, aseguró Kiir.

Tras estas palabras llegó el malestar de Bashir y la celebración de las elecciones presidenciales de 2010 en las que Kiir consiguió el 93% de los votos. En mayo de ese mismo año, tomó posesión de su cargo dejando clara su apuesta por la independencia con respecto del norte. Mientras las disputas con Jartum por los yacimientos de Abyei continuaban, algo que provocó la intervención internacional con la creación por parte de Naciones Unidas de la Fuerza de Seguridad Interina de las Naciones Unidas para Abyei (UNIFSA).

En los primeros meses de 2011, la población sursudanesa acude a las urnas, llamados en referéndum. Un acto que, dados los resultados de un 98,83% de votos favorables a la independencia, convirtió a Salva Kiir en el primer presidente del independiente Estado de Sudán del Sur.En su discurso, el mandatario guardó un minuto de silencio por los caídos durante todos los años de guerra y quiso rendir homenaje a John Garang por su “sacrificio” como “fundador de nuestra nación”. Kiir, también, tuvo un compromiso de paz futura.

“Nuestro pueblo demostrará a nuestros hermanos y hermanas sudaneses y a todos nuestros vecinos que somos verdaderamente unos socios comprometidos con la paz y con los principios de buena vecindad (…) Sudán del Sur se atendrá a los acuerdos y convenciones internacionales (…) Seremos un miembro responsable de la comunidad internacional”, anunció.

Las primeras medidas de Kiir como mandatario sursudanés fueron una amnistía para todos los grupos armados y milicias que habían participado en la rebelión contra el norte, y la solicitud formal para que Sudán del Sur pasase a ser miembro pleno de la Asamblea General de Naciones Unidas, algo que se produjo prácticamente de inmediato al igual que la pertenencia a la Unión Africana.

Sin embargo, estos primeros gestos y declaraciones optimistas contrastan con los primeros años de vida de Sudán del Sur. Los enfrentamientos con Sudán prosiguen, pues la situación de la zona petrolera de Abyei no se ha aclarado, y Kiir no parece controlar los problemas de seguridad de su joven país.

A finales de enero de 2012, Kiir tomó una medida que perjudicaba tanto a Sudán como a su propio país, paralizar totalmente la producción de crudo sursudanesa. Algo que le llevó a firmar un posterior acuerdo con Jartum pero que no acababa con las malas relaciones entre ambos gobiernos.

En su primer aniversario al frente del gobierno de Juba, Kiir no solo contaba con esta situación de constantes enfrentamientos por la zona petrolera fronteriza con el gobierno de Sudán, sino también con una situación económica pésima y acusaciones de corruptela constantes a miembros de su ejecutivo.

En este escenario aparecen las desavenencias con su segundo al mando, el vicepresidente Riek Machar, a quien Kiir destituyó en julio de 2013. Machar le acusaba de comportamientos dictatoriales y podría hacerle sombra en las próximas elecciones presidenciales de 2015, a las cuales el exvicepresidente sursudanés se iba a presentar.

El intento de golpe de Estado de 2013 abre la caja de pandora y el conflicto vuelve a territorio sursudanés, en la que hay dos bandos claros: el oficial, con Kiir a la cabeza, y varios grupos de rebeldes que apoyan a Machar.

En estos meses que van desde el principio de año al mes de julio, fecha en la que Sudán del Sur celebrará su tercer aniversario como país independiente, Kiir ha tenido que afrontar unos enfrentamientos que han tomado tintes étnicos en las localidades de Bor, Bentiu y Malakal, pero que, afortunadamente, parecen haberse quedado en algo puntual y no haber repetido el genocidio que padeció Ruanda veinte años atrás.

El pasado mes de mayo Kiir y Machar firmaron un cese de hostilidades que ha dado un aparente respiro a la población sursudanesa. Sin embargo, Kiir tiene, como máxima autoridad del país, una urgente tarea por delante: hacer frente a la situación de crisis humanitaria que tiene el país, sin perder de vista la protección y seguridad de sus ciudadanos y territorio y, por si esto fuera poco, asegurar que las próximas elecciones de 2015 son un reflejo absoluto de la voluntad de un pueblo cansado de guerras.

Vídeo: Salva Kiir por Al Jazeera

 

1 comentario

  1. […] de latente guerra civil que vive el país (que enfrenta por el poder al actual presidente, Salva Kiir, de origen dinka, y el que fuera su vicepresidente, Riek Machar, de etnia nuer) recuerdan a uno de […]

     

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