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Quebec permite desde diciembre el suicidio asistido

Por   /   Martes, 5 | enero | 2016  /   No hay comentarios

Los pacientes que la soliciten deben padecer una enfermedad grave e incurable. Tan solo cuatro países y algunos estados de EEUU lo permiten

Imagen: RCINET

Imagen: RCINET

“Es una salida de emergencia, un seguro. No sé si haré uso de ella o no. Pero sé que hay una opción que me permitirá decidir al final de mi vida”, explicaba Laurence Brunelle-Côté, afectada por una enfermedad neurodegenerativa para un reportaje de Ici Radio Canadá. Desde el pasado 22 de diciembre el suicidio asistido, una forma de eutanasia, está amparado por la ley de Quebec. Aunque esta ley no se puede aplicar a casos como el de Laurence- cuya enfermedad no está en estado avanzado- sino estrictamente en casos de personas con problemas de salud “graves e irremediables que les causen un sufrimiento persistente e intolerable”. Los solicitantes deben ser, además, mayores de edad y capaces de tomar decisiones y realizar una demanda que podrán echar para atrás verbalmente en todo momento.

En el mundo, tan solo cuatro países legalizaron el suicidio asistido o la eutanasia: Holanda, Bélgica, Suiza, Luxemburgo y algunos estados de los Estados Unidos.

Fuente: Asociación Federal “Derecho a morir libremente”. Elaboración propia.

Fuente: Asociación Federal “Derecho a morir libremente”. Elaboración propia.

 

La “victoria judicial” del gobierno de Quebec

El pasado 10 de diciembre, la Corte de Apelación dio la razón al gobierno de Quebec anulando la sentencia de la Corte Superior que suspendía la ley de asistencia al suicidio por incompatibilidades con el Código Penal.

Una de las principales instigadoras de la ley, Veronique Hivon, diputada de la Asamblea Nacional de Quebec, ha calificado la decisión de la Corte de Apelación de “gran victoria”. “La decisión es absolutamente clara, límpida. Ya no hay duda, ninguna especie de espada de Damocles puede ser agitada sobre esta ley. La competencia de Quebec para adoptarla ha sido complemente reconocida. Es verdaderamente un gran avance”, celebró la diputada.

En el lado de los demandantes: Lisa d’Amico, una ciudadana discapacitada y el doctor Paul Saba. Amico padece una discapacidad grave que le acompaña desde su nacimiento y que es potencialmente degenerativa. Por esta razón, según recoge la sentencia, la ciudadana se siente afectada por la ley ya que en el futuro es susceptible de ser hospitalizada en un centro de cuidados de larga duración en el que teme perder el control de las decisiones sobre los tratamientos que le son necesarios. Por su parte, el doctor Saba no considera de partida la muerte asistida como un tratamiento médico de salud y cree que la ley no está preparada para aplicarse en el contexto social actual en el que, según el doctor, existe un acceso “difícil y desigual para los cuidados sanitarios necesarios”. El médico se mostró decepcionado ante la decisión de la Corte de Apelación en una entrevista a Radio- Canada. Para Saba la razón por la que algunas personas pueden pedir la ayuda médica para morir es porque no tienen acceso a cuidados paliativos y cree que la ley no protege adecuadamente a los profesionales que podrían sufrir una persecución civil por parte de los miembros de la familia del difunto.

Inquietud en el colectivo sanitario: el rol de los médicos y farmacéuticos

La demanda de suicidio asistido será estudiada y aprobada por dos médicos que pueden, de todas formas, acogerse a la objeción de conciencia. Los médicos involucrados deberán obtener los medicamentos en una farmacia en la que firmarán conjuntamente con el farmacéutico un registro de utilización de medicamentos que será firmado una vez más por el paciente al recibirlos. Como los médicos, el farmacéutico podrá negarse a preparar los medicamentos que pondrán fin a la vida del paciente. Desde el Colegio de Médicos intentan tranquilizar a la comunidad recordando que la decisión a recurrir a la ayuda médica a morir pertenece a los profesionales y a los pacientes. Ante el temor a represalias que ha manifestado el sector, la Ministra de Justicia emitió una directiva para asegurar que no se persiga a los profesionales que practiquen esta ayuda al suicidio.

De todas formas, la mayoría de hospitales de cuidados paliativos en Quebec se niegan a realizar esta práctica: “Para nosotros, la asistencia para la muerte va en contra de nuestros valores profundos”, argumentaba para Ici Radio Alain-Philippe Lemieux, director de la clínica Michel-Sarrazin, donde no se llevará a cabo la muerte asistida de momento. Aunque en el colectivo hay opiniones muy distintas: “Cuando un paciente se niega a todo tratamiento, le respetamos. Entonces, si elige la muerte médica asistida también le respetamos en su elección. Es el derecho a la autodeterminación”, defiende Marie Bécotte directora de Aube- Lumière, una de las dos clínicas en las que se realizará esta práctica.

En Ottawa, la ministra canadiense en materia de justicia, Jody Wilson-Raybouldva, se ha comprometido a estudiar la ley en su interés por la aplicación uniforme del derecho penal a todos los canadienses. Por el momento, Quebec es la única provincia canadiense que ha adoptado una ley que regula el suicidio asistido.  

 

Sobre el autor

Soy periodista y curiosa viajera. Graduada por la Universidad de Zaragoza trabajé en la radio y actualmente en animación, experiencia que me llevó a Marruecos, Túnez y Egipto. En estos momentos resido en Fuerteventura. Me apasiona la crónica literaria y de viajes.

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