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Los pies en la calle antes que en la redacción

Por   /   Domingo, 19 | enero | 2014  /   2 comentarios

Corresponsales, enviados especiales, freelance… muchos han sido los periodistas internacionales, que desde tiempos inmemorables han cogido su pluma, grabadora o cámara y han salido al mundo, con la única intención de informar.

Almudena Ariza. Enviada especial de TVE a Haití en 2010

Almudena Ariza. Enviada especial de TVE a Haití en 2010

 

Hablar de periodismo internacional es hablar de conflictos, de guerras, uno de los temas más recurrentes en el ámbito mundial.

Hay una vieja historia que explica el origen del corresponsal de guerra. Corría el año 300 a.C. cuando un joven griego de poco más de 20 años decidió embarcarse en una de las campañas militares más formidables de todos los tiempos: la conquista del  gran Imperio Persa emprendida por Alejandro Magno. Se llamaba Calistenes y era sobrino de Aristóteles. Las influencias de su tío, que había sido maestro del gran Alejandro, sirvieron para que acompañara al rey macedonio en calidad de cronista de la Corte. Calísteles no era un soldado como Jenofonte años antes. Su cometido era reflejar lo que veía, no pelear.

Con este ejemplo se hace evidente que la tradición de acompañar a los ejércitos e informar de primera mano de lo que ocurre ha seguido vivo a lo largo de los años.

Después de Calísteles han sido mucho los que han destacado en este cometido: John Dos Pasos, Jay Allen, Hemingway, Alfonso Bauluz, Dan Rather, Cardozo…

Estos profesionales tienen un arduo trabajo a sus espaldas. Su “making of” de campo es duro, ya que no sólo tienen que buscar la información, anotar, grabar u observar, sino que a lo largo de la historia han tenido que luchar contra censura, gobiernos, corrupción, información escasa, propaganda y los peligros que conlleva un conflicto bélico. En los que muchos, sin ser soldados, han muerto en el campo de batalla.

“Todo cambia y nada permanece”, de la misma forma, la agenda mediática de un periodista internacional también. Estos informadores también tienen su agenda de temas. Hasta la caída del muro de Berlín ésta estaba ordenada respecto a un entorno bipolar, todo estaba relacionado con el enfrentamiento Este-Oeste.

Desde entonces, varios acontecimientos han centrado la agenda: la victoria aliada en la II Guerra Mundial, tras la cual el mundo quedó dividido en dos grandes bloques: la Unión Soviética por un lado y el bloque capitalista liderado por los EEUU, por el otro. A partir de 1989 la atención militar se centró en Rusia; el foco financiero en Japón y Alemania; el demográfico en China e India y el económico en los EEUU. El 11-S también marcó un nuevo tratamiento de la información internacional y su acceso. Y ahora se podría decir que son tres los epicentros estrellas que marcan la agenda en su mayoría: Bruselas, Washington y Nueva York.

Da igual que seas enviado especial, corresponsal o que informes con carácter nacional. Hay algo en lo que cuatro grandes del periodismo coinciden y es la cercanía a la noticia, la proximidad con la que se debe tratar la información. Uno de ellos fue Kapuscinski, quien no concebía informar desde la lejanía, ni desde las Administraciones u hoteles. Otro de ellos es Ramón Lobo, enviado especial de El País durante 20 años quien decía esto cuando le preguntaba si era de los de la opinión de Kapuscinski y piensan que el reportero debe trasladarse al lugar de los hechos,  mezclarse con los lugareños, aprender de sus costumbres o por el contrario si creía que con Internet se ha dado un paso más y ya no hacía falta estar en el lugar de la noticia:

Yo creo que Internet facilita cosas  pero complica otras. En el caso de Internacional, es esencial. Si no vas a los sitios ¿cómo vas a informar? Es que no se va a ningún sitio, ni si quiera en Madrid, si vas  a informar de cualquier cosa, no se funciona con cortar y pegar cuatro datos y punto, incluso con una  llamada de teléfono. Si se cae un edificio en la calle, lo primero que hay que hacer es ir al edificio que se ha caído porque igual tu mirada, tus formas de ver las cosas, tu forma de enterarte encuentra un ángulo distinto al de los demás, como pasó en Carranza 7, cuando se quemó un edificio hace ya muchos años. La historia era: un hombre que aparcó la Vespa y entró a sacar gente y acabó muriendo él dentro del edificio. Pero que salvó a 2 ó 3 personas; igual la historia es él, no el edificio.

Entonces si no vas ¿cómo lo vas a saber? Y después tendrás que llamar a la policía, a los bomberos a todos el mundo. Y mirar en Internet y comprobar datos y estadísticas de edificios quemados en los últimos años, todo lo que tú quieras, pero tiene que haber una historia que palpite, que viva ahí, es decir que yo cuando la lea o la vea por la TV, me sienta identificado como persona, si voy a leer el BOE no me interesa, no voy a pagar nunca porque nadie me lea, ni me cuente el BOE.

Otro que es de la misma opinión es el corresponsal de El País en Nueva York, Sandro Pozzi, cuyas palabras arrojan sinceridad y claridad:

Las nuevas tecnologías te obligan a ser rápido, muy rápido, al contar las cosas. Pero eso tiene un peligro para el oficio: merma la calidad. Te pongo un ejemplo que lo entenderás perfectamente. La Coca-Cola está igual de buena en lata, botella de plástico o botellín. Es decir, da igual el continente. Lo importante es el contenido. Pues bien, por qué debemos sacrificar el producto en función de si va a papel o a la web. Y ahí entra en juego lo que comentabas de las fuentes. Pero esto es algo que corresponde a los jefes decidir, porque va en el futuro del oficio y del negocio. Lo que no quita que el plumilla se haga escuchar y comunique a la hora de decidir qué se cuenta. Hay que defender siempre la información que uno genera.

Y el cuarto y último es Iñaki Gabilondo, quien dedica un capítulo (La proximidad necesaria) en su libro “El fin de una época”. En él dice:

Durante la época que pasé en Sevilla fui todos los días, durante un mes, a un pueblo distinto. En cada lugar pedía a la gente de la emisora que reuniera a quince o veinte personas del pueblo para hablar con ellos, para que me contaran qué les parecía y cómo veían las coas. Las mañanas las pasaba en el despacho y por la tarde me desplazaba a un nuevo pueblo para hablar y para conocer a gente diferente. Y es que jamás he concebido mi trabajo sin el contacto con la gente.

Dos ámbitos, uno nacional y otro Internacional, pero al final una misma forma de hacer las cosas, y sobre todo un mismo fin: informar.

 

Sobre el autor

Licenciada en Economía y en Periodismo. Ayudante de Producción en La Sexta Televisión

¿Periodista o Economista? ¿Economista o Periodista? Da igual como me designe, porque soy licenciada en ambas carreras. Actualmente produzco en La Sexta. En un futuro Italia, Londres, NY, Korea... espero que ambienten las líneas de mis artículos, crónicas o piezas. Por ello quiero empezar a dirigir mis pasos hacia ese objetivo y este periódico será la plataforma en donde empiece mi camino.

2 comentarios

  1. livilla3@yahoo.es' Mª Dolores Villa dice:

    Expresa increíble mente bien la tarea de un periodista que es el estar a pie de calle y no coger otras informaciones dándolo por bueno. sin verificar los hechos
    loli

     
  2. livilla3@yahoo.es' Mª Dolores Villa dice:

    me parece extraordinario los artículos. Ser periodista es verificar los hechos y estar en pie de calle comprobando e informando de lo que esta pasando

    loli

     

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