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Las elecciones en Tailandia auguran un nuevo triunfo del “régimen de Thaksin” contra el que se manifiestan miles de personas en la capital

Por   /   Jueves, 26 | diciembre | 2013  /   No hay comentarios

Tailandia lleva casi una década de tensiones entre partidarios y detractores del hermano de la primera ministra, Thaksin Shinawatra. Rojos y Amarillos dividen la sociedad Tailandesa en dos bandos que se echan a la calle. Los primeros en defensa de la ministra y su hermano y los segundos acusándole de corrupción al mantener el control del país a través de su hermana pese a haberse exiliado a Dubái en 2006.

TailandiaManifestaciones y protestas vienen siendo frecuentes en Tailandia desde 2006. Una grave crisis política que lleva tiempo intentando derrocar al gobierno de turno. El malestar de la sociedad tailandesa se intensificó en las protestas del pasado mes de octubre, en las que cientos de miles de personas se lanzaban a las calles pidiendo la dimisión de Yingluck Shinawatra. El Gobierno presentaba una nueva ley de amnistía que permitía el regreso del ex primer ministro, Thaksin Shinawatra, sin necesidad de cumplir la pena por corrupción. Pese a las revueltas, la primera ministra del país, cuyo partido, el Partido para los Tailandeses, cuenta con una ligera mayoría en el Parlamento, no tenía pensado dimitir pero sí dio marcha atrás en la ley de amnistía. “Por los acontecimientos en curso” amplió la Ley de Seguridad Interior para cubrir más zonas de Bangkok, una ley que permitía a las autoridades imponer toque de queda, restringir movimientos de protesta y actuar en el descontrol de las manifestaciones. Una ley que aumentó, aún más si cabía, el malestar de los tailandeses.

Tailandia, que pudo llegar a ser una de las democracias más fuertes de Asia, pocas veces ocupa páginas en los periódicos. Cuenta con una economía favorable, pero la inestabilidad política puede poner en riesgo la situación del país. Los manifestantes invaden instalaciones públicas, toman la televisión estatal, obligan a evacuar a la ministra y aumenta la cifra de heridos y de muertos. Una protesta que ni siquiera consiguió acallar el 86 cumpleaños del rey Bhumibol Adulyadej, figura sagrada del país. Una situación de violencia generalizada  que parecía no tener otra solución que la dimisión de Shinawatra. El líder de la oposición, Suthep Thaugsuban, se comprometía a intensificar las protestas con el fin de conseguirlo, mientras que a la primera ministra, que aseguraba estar dispuesta a todo por hacer feliz a la gente siempre y cuando se respetase la constitución, descartaba renunciar o convocar elecciones por considerar las medidas insuficientes para alcanzar una solución pacífica.

Rostros de las eleccionesPero las presiones y la dimisión en bloque de los diputados de la oposición, acabaron por conseguir que la ministra convocase elecciones con el fin de relajar las tensiones.”Con este escenario, cuando hay muchas personas de diferentes grupos que se oponen al Gobierno, el mejor camino es devolver el poder a los tailandeses y celebrar elecciones”, indicó la primera ministra. Sin embargo la oposición no estaba contenta, no aceptaban a Yingluck como regente hasta las elecciones, sino que exigían un “consejo popular” no electo que reformase el sistema antes de las elecciones, y no concebían acudir a las urnas si no cambiaba el actual modelo, viciado por la compra de votos a favor del gobierno. Su demanda consistía en seguir la Constitución; el rey designaría al próximo jefe de Gobierno sin necesidad de pasar por las urnas.

De no ser así, el Partido Demócrata boicoteará las elecciones del próximo 2 de febrero, como ya hizo el pasado 2006 allanando el camino para el golpe militar que derrocó a Thaksin. Su formación no participará en unos comicios en los que ya se han inscrito otros ocho partidos y en los que otros 25 intentaron hacerlo. La primera ministra intenta mantener así la estabilidad de un país en crisis que aunque lentamente, avanza a trompicones hacia la democracia y en el que la conciencia política ha ido en aumento a la vez que disminuía la cultura de las influencias y el favoritismo. Pero a Tailandia aún le queda mucho camino por delante en el proceso democrático y las elecciones del 2 de febrero seguramente se traduzcan en una nueva victoria del gobierno actual gracias al apoyo de las zonas rurales y pobladas del norte y noroeste del país, por la política de salud a bajo coste y fácil acceso al crédito. La retórica de rojos y amarillos hace retroceder a un país que busca evitar un baño de sangre.

 

Sobre el autor

Aprendiz de la vida y periodista

Me puede la curiosidad por saber todo lo que pasa a mi alrededor, no me canso de luchar por la verdad y sueño con cambiar un poco el mundo.

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