Cargando...
Estás en:  Portada  >  Asia y Oceania  >  Artículo

La historia de los cristianos ocultos japoneses ahora al descubierto

Por   /   Sábado, 28 | enero | 2017  /   No hay comentarios

Rezan en idiomas que no comprenden. “Avemarías”, “padrenuestros” y “salves” se mezclan con oraciones en japonés, transmitidas oralmente de generación en generación desde hace 400 años: los “kakure kirishitan”, o cristianos ocultos, representan la comunidad más secreta, a punto de desaparecer, del cristianismo en Japón.

Fotograma de la película "Silencio", de Martin Scorsese.

Fotograma de la película “Silencio”, de Martin Scorsese.

El cineasta estadounidense Martin Scorsese recupera ahora la historia de estos creyentes nipones, descendientes de quienes en el pasado se vieron obligados a esconder su fe para huir de la persecución, la tortura y el asesinato. “Silencio” (Silence, 2016), película protagonizada por Andrew Garfield y Liam Neeson, está basada en la novela homónima del nipón Shusaku Endo (1923-1996) publicada en 1966, y narra la desesperación de los misioneros jesuitas portugueses en el siglo XVII al toparse con el silencio de su Dios frente a las torturas infligidas por las autoridades japonesas a los cristianos.

El concepto “kakure kirishitan” se remonta a los años posteriores a la derrota de los campesinos japoneses -en su mayoría cristianos- frente al shogunato (gobierno militar nipón) Tokugawa en la Rebelión de Shimabara (1637-1638). Hasta entonces, y desde que el misionero español Francisco Javier lo introdujera en Japón en 1549, el cristianismo había sido -con alguna excepción- bien recibido, prosperando sobre todo en la isla meridional de Kyushu, con Nagasaki como centro de la Iglesia. Hacia finales del siglo XVI se hablaba de más de 300.000 conversos al cristianismo. Sin embargo, los poderosos señores feudales japoneses creyeron que la introducción de una religión extranjera debilitaría su poder. Ante la persecución que sufrieron entonces -algunas estimaciones hablan de alrededor de 5.500 creyentes asesinados en Japón-, el cristianismo se vio obligado a disfrazarse.

La religión occidental estaba poco consolidada en Japón por aquel entonces, por lo que las creencias se mezclaron con las religiones previamente existentes -principalmente el budismo- y dieron lugar a una religión híbrida. Con el paso del tiempo, las figuras de los santos y de la Virgen María fueron adquiriendo una apariencia cada vez más similar a las tradicionales estatuas de Buda, y las plegarias fueron adaptadas a los cantos budistas. La Misa se celebraba con arroz y “sake” japonés en lugar de pan y vino. Tras la prohibición del cristianismo en el país, la ausencia de sacerdotes dejó en manos de personas ajenas al clero el bautismo de nuevos cristianos.

Con la reintroducción -por parte de los franceses- del cristianismo en Japón a mediados del siglo XIX, algunos “kakure kirishitan” volvieron a unirse a la Iglesia; en la actualidad, los cristianos representan menos del 1 por ciento de la población. Otros, sin embargo, no reconocieron al catolicismo como la fe original de sus ancestros. Siglos de ocultación y aislamiento habían transformado su religión en un culto totalmente diferente, rodeado aún en la actualidad de un aura de misterio. Una vez fueron alrededor de 150.000, aunque se estima que solo quedan algunos centenares de “kakure kirishitan” en la actualidad.

Con el estreno de “Silencio”, Scorsese cumple ahora su sueño de casi 30 años: llevar a la gran pantalla el origen de este misterioso culto nipón a punto de desaparecer.

 

Sobre el autor

Periodista

Periodista y comunicadora audiovisual. Canterana de Agencia EFE, ahora en Tokio.

Deja un comentario

También te podría interesar...

seísmo Taiwán

Taiwán, 10 días después del terremoto

Abrir artículo →