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Hora de la renegociación

Por   /   Martes, 27 | enero | 2015  /   No hay comentarios

Alexis Tsipras / Asteris Masouras (FLICKR CC)

Alexis Tsipras / Asteris Masouras (FLICKR CC)

La sociedad ha tomado las riendas en las elecciones griegas. Los sujetos hastiados apuestan por el cambio. Un cambio forzoso ante un presente insostenible con porcentajes que aterrorizan. Por un lado, se calcula que casi un 35% de personas vive por debajo del umbral de pobreza y el 25%  se encuentra sin cobertura sanitaria. A esto se le suman los miles de griegos que padecen pobreza energética haciendo insoportable este gélido enero. Con la victoria de la izquierda y Alexis Tsipras al mando, se anhela una transformación para que el desconsuelo del presente comience a disiparse. La sociedad helena reclama esperanza con sus votaciones y el partido vencedor sentirá cómo cada uno de sus pasos será minuciosamente analizado por todo los actores europeos.

Para el continente viejo, se anuncia un tiempo nuevo donde la extenuación ciudadana se vuelva contra las medidas austeras. A falta de buenos resultados, las políticas de recortes se han puesto en entredicho con la consecuente subida de la vibración ciudadana. Si se tratase de una forma científica, con la ley metafísica causa y efecto, por ejemplo, se podría apreciar cómo mientras aumenta el descontento ciudadano, merma el convencimiento sobre las severas decisiones.

Llega una etapa nueva, la hora de la renegociación. Se estima que durante el primer período, en los primeros meses de la legislatura de Syriza, se llegue a un acuerdo sobre la deuda que no sea en forma de impago. Este proceso estaría a caballo entre estimular el desarrollo del país y una renegociación del déficit y los plazos estipulados por la Unión Europea. La clave para conseguir resultados positivos está en hacer este acuerdo de manera sostenible, es decir, que Grecia pueda hacer este reembolso sin perder de vista otros gastos apostando por el crecimiento económico y social. Pero el inconveniente reside precisamente en ese crecimiento al topar con conflictos actuales como los desahucios o las elevadas facturas energéticas de los hogares griegos. Estos obstáculos están deberían estar en la lista de deberes urgentes en el nuevo partido.

Todo esto puede traer secuelas como la confrontación de populismos: austeridad en el norte de Europa contra la revolución del sur. Y esto puede conducir al egoísmo de los países ricos ante la asfixia de sus compañeros cuando no puedan hacer frente a las deudas. Grecia es el modelo radical de la crisis económica que azota el continente, convirtiéndose en el eslabón más frágil. El resultado de las elecciones revela que los ajustes que se produzcan aunque sean a largo plazo, no podrán ser viables si no se actúa distribuyendo de forma equitativa y paulatinamente. La renegociación está en marcha y se tendrá que adaptar a la época de cambio que parece vislumbrarse en la que fue cuna del pensamiento.

 

Sobre el autor

Licenciada en Periodismo por la UCM. Actualmente, cursando el Máster de Periodismo Internacional UNED-EFE.

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