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El sombrío ingrediente que le quita el reinado a Brasil ante inversionistas extranjeros

Por   /   Domingo, 31 | enero | 2016  /   No hay comentarios

Entre las economías emergentes, Brasil cuenta con un componente adicional que ha pesado para que se debilite cada día más 

Fuente de la imagen: fao.org

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Brasil es considerado el gigante de Sudamérica, no sólo porque geográficamente lo es, también se debe a su economía la cual era de las más estables hasta hace unos años, tanto que oficialmente desde el año 2008 entró a formar parte de los llamados BRICS, junto a Rusia, India, China y Sudáfrica, este último se incorporó en el 2011. Este grupo de países representa a nivel mundial el 43% de la población, el 25% del PIB y el 25% de la inversión extranjera directa. 

El economista Goldman Sachs Jim O’Neill fue quién bautizó como BRICS a los principales mercados emergentes, países que se convirtieron en tomadores de decisiones. Al conformar el grupo de los BRICS, Brasil es reconocido como un importante destino de inversión y una potencia económica. Sin embargo, el crecimiento que tenía previsto para los últimos años no lo logró y después de brillar por una envidiable economía pasó a ser una de las más inestables, su divisa se devaluó y ya no es un país atractivo ante los ojos de inversionistas extranjeros. 

Desafortunadamente para Brasil y para la economía mundial ha sido una ola de malas noticias, una de ellas es el derrumbe de los precios de las materias primas. El crecimiento de ese país depende de las exportaciones. 

Para no irnos muy lejos, en el año 2013 las exportaciones brasileñas fueron de 178.062 millones de Euros. Esto, frente al 2012, significaba una reducción del 0,2%. Las causas fueron una caída del 3,2% en precios de commodities, según cifras de Un Comtrade Database, que aún no eran señal de lo que se venía, ya que su principal cliente era China y sus ventas al gigante asiático se habían incrementado en esa época, un 11,6%.

Sin duda alguna China es un consumidor de materias primas y junto a Brasil pertenece al grupo de los BRICS, son socios y la solidez de la economía del gigante asiático es un factor importante para el sudamericano pues este le vende gran parte de minerales, carne y combustibles entre otros commodities. 

Fuente de la imagen: EFE

Fuente de la imagen: EFE

Por eso si China no compra al 100%, Brasil no demanda al 100%, y al ser el petróleo uno de los productos que se exportan a China y este el segundo consumidor del crudo en el mundo es inevitable que ambas potencias económicas se vean afectadas por la desenfrenada caída en los precios del combustible. Todo esto ha generado una devaluación de muchas divisas a nivel mundial, entre ellas el Yuan y el Real. En 2015 Brasil registró una inflación de 10,67% frente a un 6,41% en 2014, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística.

Así el desplome de los precios de las materias primas, la situación del petróleo y la desaceleración de la economía China son factores que directamente afectan al grande sudamericano que aún no tiene luz verde frente a una pronta recuperación. 

Indudablemente esta situación no sólo afecta a China y a Brasil, también a las otras estrellas que conforman al grupo de los BRICS y por supuesto a la economía mundial. Sin embargo existe un ingrediente sombrío que le quita el reinado al gigante sudamericano ante los inversionistas extranjeros.

La corrupción es ese ingrediente y ha sido el detonante de la crisis económica que ahora está viviendo Brasil. Por eso, hasta que no se aclare el tema con Dilma Rousseff o hasta que no se tomen decisiones que permitan mostrar un nuevo horizonte político, los inversionistas se van a mantener al margen. De manera que ese ingrediente que le resta puntos, y aporta a esa crisis económica, es la política interna que vive Brasil, un modelo fracasado estatista y de dictaduras que no va a sobrevivir.

El gobierno de Dilma Rousseff, actual presidenta de Brasil, es la causa de que el riesgo del país sea altísimo. La corrupción y el clientelismo no han permitido que exista estabilidad jurídica, tampoco que las instituciones funcionen y tengan autonomía, esto mantiene a Brasil en la lista negra de los inversionistas.

Fuente de la imagen: Twitter Dilma Rousseff

Fuente de la imagen: Twitter Dilma Rousseff

Una cadena de escándalos como el de Petrobras, petrolera estatal del país, a cuyo Presidente Aldemir Bendine designado por Rousseff, se le atribuyen los múltiples problemas de la empresa tales como una enorme deuda, mal manejo con la caída en los precios del petróleo, la presión de sindicatos poderosos y US$ 20.000 millones de dólares en costos relacionados al escándalo de corrupción. Un componente que tiene a los brasileños y sus empresas en una situación de mayor desventaja, aunque exista un tema económico externo común para todos. 

Si bien para el gigante sudamericano todo no ha sido brillar y formar parte de selectos grupos a nivel mundial, es bueno saber que se vivieron décadas de inflación y que su estabilización fue gracias al “Plan Real” a cargo de su ex Presidente Fernando Henrique Cardoso, momento en que las oportunidades de expansión y crecimiento llegaron para Brasil, incluyendo entrar a los BRICS. 

El Plan Real se llevó a cabo entre los años 1994 y 1998 y, además de estabilizar, también desarrolló cambios profundos en la economía y las sociedades brasileñas. Equilibró las cuentas del gobierno y estableció el valor en cruzeiros reales (UVR) creando así el real, fijado por el Banco Central para mantenerlo alineado con la cotización del dólar. En principio se fijaba 1 real por dólar hoy son 4 reales por dólar.

Esos avances que habían tenido los aprovechó el ex presidente Luiz Inácio Lula Da Silva. En su gobierno Brasil brilló como potencia económica pero llegó Dilma Rousseff al poder y le inyectó un ingrediente negativo.

Así, con una mezcla de lo externo y el problema interno político, han subido la tasa de riesgo de sus bonos sumándole una economía estática por el poco gasto. El grande de Sudamérica ya no deslumbra por ser potencia económica y mientras no se resuelva su crisis interna los inversionistas extranjeros no lo verán como un lugar seguro para sus negocios. 

 

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