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El New York Times se atreve a escribir noticias con rotuladores si hay buenas historias

Por   /   Jueves, 19 | junio | 2014  /   No hay comentarios

https://vimeo.com/97325264

Lejos quedaron los días en los que 1.200 palabras y una foto eran suficiente para encandilar al lector. La reportera Mary Pilon y el The New York Times lo saben, y por eso buscaron una nueva forma para atraer las miradas con “Tomato Can Blues”, un gran reportaje sobre luchadores, fugas y muertes fingidas contada con trazos de rotulador.

“El reportaje cuenta la historia de Charles Rowan, un parado aficionado a la lucha en jaula, -un deporte de creciente popularidad en EEUU- que vivía en Míchigan y para saldar una deuda relacionada con las drogas, fingió su propia muerte y robó una armería”, aseguró Mary Pilon en una entrevista con este medio.

Un hecho interesante, una buena historia, pero de la que no había una sola imagen para ilustrar y así aliviar las 5.000 palabras del texto de Pilon, que como dijo ella, “bien podrían haber sido 10.000”.

Una gran historia con un trabajo de campo de varios meses y más de 50 entrevistas que hubiera quedado en el olvido si The New York Times no hubiera tenido el acierto de contratar al ilustrador Attila Futaki y la genial idea de hacer una versión en línea interactiva.

Así nació “Tomato Can Blues”, un artículo que, a pesar de presentarse entre viñetas y bocadillos, cumplía rigurosamente con todos los principios del periodismo con mayúsculas.

“Queríamos ser éticos en la forma de contar la historia. No queríamos caer en lo gore o convertir a Rowan en un héroe de acción. Exigíamos la misma fidelidad a los hechos y la misma elegancia que en cualquier sección del diario”, recuerda Pilon.

Adaptada a las nuevas exigencias de los lectores, esta periodista que también ha trabajado en las secciones de negocios del Washington Post y el New York Times, decidió acortar la historia y dotarla de interactividad.

“Tenemos que acomodarnos al modo en que nuestros lectores consumen historias”, piensa Pilon, y por eso, cree que es buena señal que los periodistas se vean “empujados a beber de otros medios y otras artes”, aunque lo más importante sigue siendo “contar la historia bien”.

Para asegurarse de ser fieles a la realidad, además de basar las ilustraciones en fotografías de los escenarios reales utilizaron “fact checkers”, una herramienta que elevó la credibilidad del diario al permitir comprobar todos los datos, aclara esta joven de 28 años que logró el premio Gerald Loeb en 2010.

La ilustración y el periodismo se han encontrado tradicionalmente en las secciones de opinión de los diarios generalistas, lugares en los que las firmas femeninas brillan por su ausencia. Pilon reconoce que en las áreas donde ha trabajado, deportes y negocios, ocurre algo similar, aunque esté cambiando: “es un círculo vicioso: como no hay mujeres que cubran ciertos deportes, esos deportes no están en los medios y, aunque en el New York Times yo no noto tanta diferencia, veo sólo hombres cuando voy a un evento como las olimpiadas”.

Mary Pilon no se cierra a nada y augura que los medios encontrarán la forma de sobrevivir el ocaso del papel adaptando al periodismo otras formas de contar historias: sea el lápiz o el pincel, las buenas historias seguirán llegando a la gente.

 

Sobre el autor

Periodista interesada en nuevas formas de comunicación internacional

Tras un año en la sección de cultura de la Agencia Efe emprendo la aventura de formar parte de la delegación de Santiago de Chile. Periodista interesada en nuevas formas alternativas de comunicación internacional, como los reportajes ilustrados de Joe Sacco, que sigue firmemente algunas enseñanzas de Kapuscinski como que “nadie debería escribir sobre otra persona sin haber compartido antes un poco de vida”.

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