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El hacker frente al Imperio

Por   /   Domingo, 7 | febrero | 2016  /   1 comentario

Expertos de la ONU han dictaminado que la detención de Julian Assange es arbitraria y piden que se garantice su libertad. Las violaciones de los Derechos Humanos filtradas por WikiLeaks siguen impunes.

Cuando Barack Obama recibió en octubre de 2009 el premio Nobel de la Paz en reconocimiento a su labor diplomática, pese a llevar apenas unos meses en la Casa Blanca, el mundo ya le había otorgado el papel de héroe que cambiaría las reglas del Imperio para convertirlo en un lugar más justo. En su primer día como presidente de los Estados Unidos, en enero de aquel mismo año, había hecho una promesa que iba a marcar su mandato: cerraría Guantánamo. Siete años después, el penal de Guantánamo sigue abierto. Las pruebas del funcionamiento de la cárcel creada por George W.Bush al margen de las leyes estadounidenses e internacionales en territorio cubano nos llegaron a través de WikiLeaks, que en 2010 comenzó a difundir miles de documentos referentes a las guerras de Afganistán e Irak y a la actividad del Departamento de Estado, protagonizando la mayor filtración de información clasificada de la Historia de EE UU. Julian Assange, fundador de WikiLeaks, pasó así a engrosar la lista de los grandes enemigos del país norteamericano a la vez que se convertía en héroe de las libertades y del ciberactivismo.

Julian Assange, fundador de WikiLeaks

Julian Assange, fundador de WikiLeaks
Antonio Marín Segovia via VisualHunt / CC BY-NC-ND

Héroe y villano al mismo tiempo, Assange recibe ahora el apoyo de las Naciones Unidas. El Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU ha dictaminado este viernes que la privación de libertad del fundador de WikiLeaks es arbitraria, y pide a Reino Unido y Suecia que garanticen los derechos y la libertad de movimiento de Assange, que permanece refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres desde junio de 2012 para evitar su extradición a Suecia, donde se enfrenta a cuatro acusaciones por delitos sexuales, causas por las que aún no ha sido interrogado. Los gobiernos de ambos países rechazan la posición del grupo de expertos e insisten en señalar a Assange como fugitivo de la justicia.

“Mantener la situación de detención es pasar al maltrato psicológico y la tortura”, ha asegurado Baltasar Garzón

El proceso judicial está paralizado hasta que se produzca el interrogatorio, razón por la que Suecia solicita su extradición desde finales de 2010, coincidiendo con la filtración de los “cables” diplomáticos, y por la que fue detenido en Londres. El temor es una posterior extradición a Estados Unidos, que investiga el caso WikiLeaks desde la publicación de los documentos. No es un miedo infundado, aunque oficialmente no hay causa abierta contra Julian Assange. La justicia estadounidense ya ha condenado  a 35 años de prisión a Chelsea Manning, ex soldado y analista de inteligencia del ejército de Estados Unidos que filtró los documentos secretos a WikiLeaks. Amnistía Internacional también ha dado la razón a Asssange en cuanto a los riesgos de ser enviado a Estados Unidos, país que, además de la cadena perpetua, mantiene como condena la pena de muerte.

Abode of Chaos via VisualHunt.com / CC BY

Abode of Chaos via VisualHunt.com / CC BY

Assange tiene que hacer frente a los delitos de los que se le acusa, y que él niega haber cometido, pero es necesario que ese proceso se desarrolle con garantías para sus derechos. Como afirmó Baltasar Garzón tras conocer el dictamen, “mantener la situación de detención es pasar al maltrato psicológico y la tortura. Es una cuestión de derechos humanos”. El exjuez español, que asesora legalmente a Assange fue quien llevó el caso ante la ONU en septiembre de 2014.

Entre causalidad y casualidad, se hace inevitable optar por la primera como nexo de unión entre el proceso abierto por la justicia sueca y la publicación de los cables en WikiLeaks, lo que ha contribuido a reforzar ese halo de héroe del australiano. De fondo, una duda lógica: ¿cuánto nos ocultan los gobiernos y hasta dónde pueden llegar para mantener el secreto? Y el eterno debate: ¿debe prevalecer  la seguridad sobre las libertades de expresión e información? Las filtraciones de WikiLeaks y las reacciones posteriores dan una respuesta a la primera pregunta. En cuanto a la segunda, es hora de que los Estados dejen de utilizar la seguridad como excusa para la violación de los Derechos Humanos.

El papel de Reino Unido como principal aliado de los Estados Unidos en Europa está fuera de toda duda, y no sólo por los lazos históricos. La posición británica en el caso Assange contrasta, por ejemplo, con la que mantuvo cuando el juez Baltasar Garzón solicitó la extradición a España del dictador chileno Augusto Pinochet, encausado por delitos de tortura. Entonces denegó la extradición, pese a la postura de la ONU, que pidió que se le juzgara. Quizá con demasiada frecuencia los planteamientos de las Naciones Unidas o no son vinculantes o no se tienen en cuenta a pesar de serlo. Ecuador, desde 2012, ha sido la tabla de salvación de Assange. Ha negociado con Suecia un acuerdo de asistencia penal para que se pueda realizar el interrogatorio en la embajada ecuatoriana en Londres, que aún no se ha producido. El ministro de Exteriores de Ecuador, Ricardo Patiño, ha pedido a los gobiernos británico y sueco que “corrijan su error” y concedan la libertad a Assange.

¿Cuánto nos ocultan los gobiernos y hasta dónde pueden llegar para mantener el secreto? 

Los detractores de Assange le acusan de escudarse en WikiLeaks y la defensa de la libertad de expresión e información para no rendir cuentas ante la justicia por sus delitos. Lo cierto es que su reclusión en la embajada de Ecuador en la capital británica le ha convertido en poco menos que un mito. Los miles de documentos filtrados por Manning a WikiLeaks (y difundidos en exclusiva por The New York Times, The Guardian, Le Monde, Der Spiegel y El País) mostraron al mundo hasta qué punto los gobiernos engañan a sus ciudadanos y cómo Estados Unidos ha violado los Derechos Humanos de forma sistemática quedando, hasta ahora, impune. Quienes se rasgan las vestiduras por la forma de obtener esa información, acusando de atentar contra la privacidad y la seguridad, obviando el contenido de los “cables”, están justificando la tortura y los crímenes contra la Humanidad. Obvian, además, que la privacidad en Internet está en riesgo por el programa de vigilancia masiva puesto en marcha por el gobierno de los Estados Unidos, y que fue filtrado en 2013 a través de The Washington Post y The Guardian por Edward Snowden, antiguo miembro de la CIA y la NSA. Otro hacker perseguido por la justicia, en este caso acusado de espionaje.

No estaría de más que quienes reclaman con vehemencia que Julian Assange sea juzgado hicieran lo mismo en los casos de violación de los Derechos Humanos, aunque eso suponga enfrentarse al Imperio. 

 

1 comentario

  1. […] El hacker frente al Imperio […]

     

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