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El futuro de la educación en África reside en el límite de sus fronteras

Por   /   Martes, 16 | febrero | 2016  /   No hay comentarios

Un sistema educativo público dependiente de donaciones del exterior abre las puertas a las nuevas generaciones de mujeres sudafricanas con talento, liderazgo y ambición profesional

El futuro de la figura de la mujer en la sociedad africana es una de las preocupaciones de las Naciones Unidas y empieza a serlo a escala internacional. El inminente peligro de la educación reside en la carencia de la misma, así como en el camino hacia los centros donde se imparte. Prueba de ello es que cada año se reportan más de 50.000 crímenes contra menores en Sudáfrica.

Fuente: BBC World Service

Oprah Winfrey junto a las alumnas del instituto de liderazgo para mujeres africanas OWLAG / Fuente: BBC World Service

Con el fin de fomentar ayudas en el sistema educativo del tercer continente más poblado del mundo, la magnate de los medios norteamericanos, Oprah Winfrey, ha creado un modelo de educación financiada por donaciones de los países del exterior para posibilitar el desarrollo intelectual y futuro profesional de las jóvenes sudafricanas.

La Academia de Liderazgo para Chicas OWLAG (Oprah Winfrey Leadership Academy for Girls) tiene su sede en Johannesburgo, la ciudad más grande y poblada de Sudáfrica y nace de la mano de la visión de apoyar mediante una ayuda terciaria a las jóvenes africanas. 

“Apoyamos el desarrollo de una nueva generación de mujeres líderes dinámicas. En virtud de su educación única, esta generación liderará la transformación duradera de sus comunidades y de su país.”

La misión del instituto OWLAG es “proporcionar un entorno educacional nutritivo para jóvenes con destacado carácter académico provenientes de ambientes y familias desfavorecidas”, aseguran.

Según la revista Forbes, la empresaria billonaria O. Winfrey ha invertido 370 millones de euros (400 millones de dólares) en educación. Como arquitecta del programa y de la labor educativa, Oprah Winfrey asegura haber vivido una situación de precariedad semejante durante su etapa escolar.

“En aquella época vivir en Misisipi era como Sudáfrica. Era un lugar apartado, no teníamos agua potable ni electricidad y los colegios estaban segregados”, explica O. Winfrey.

La falta de educación en países pobres se traduce en un futuro gris donde las opciones son limitadas y el estilo de vida dista mucho de aquel fomentado por las sociedades modernas avanzadas. Por ello, nuevas plataformas educativas pretenden abrir camino a aquellas jóvenes que despuntan por su talento académico y aspiran a convertirse en las futuras promesas, no sólo a nivel nacional, sino también en las actuales grandes potencias económicas.

“Por una parte sé lo privilegiada que soy, pero a la par soy consciente de que muchos otros niños no tienen la misma oportunidad y es duro para ellos. No obstante, siento que es nuestra tarea y responsabilidad mejorar la educación de nuestro país”. – Devina Armstrong, estudiante del OWLAG.

Sobre la llegada de posibles soluciones para hacer frente a la crisis educativa de la que emergen, las estudiantes admiten ser muy positivas y ven soluciones factibles de cara al futuro. Sin embargo, existe aún el temor e inseguridad enraizados en un sistema que empieza a plantar aún sus pequeñas semillas.

“El año que viene empiezo la universidad y las tasas son desorbitantes, pero creo que hay esperanza y si tenemos más debates abiertos y honestos podemos llegar muy lejos”, asegura una joven fiduciaria.

Según datos del último informe encargado de ponderar la relación entre los objetivos de las Naciones Unidas – Desarrollo Sostenible de la Agenda del 2013 – y las prioridades de los ciudadanos, la principal preocupación entre la población de África es el desempleo, causa generada por la precariedad en el sistema educativo, seguido de la salud y la educación. En la actualidad, la tasa de Sudáfrica es del 33%, siendo el sexto del continente.

Asimismo, al sopesar si África tiene viabilidad para sostener un modelo de educación gratuita, parece estar claro que son muchos los intereses que desbancan el impulso necesario para su desarrollo. Esta posibilidad gira entorno a la economía de las familias, las ayudas de los políticos, y en especial a “la implicación de las instituciones y empresas cuyos negocios se desenvuelven en nuestro país y rehuyen la responsabilidad de invertir en educación ese dinero que acaba siendo dirigido al exterior”, explica una de las jóvenes del OWLAG.

El futuro de las jóvenes africanas empieza por la educación

El futuro de las jóvenes africanas empieza por la educación / Fuente de imagen: OWLAG

Cuatro años después de la graduación de la primera promoción del OWLAG, en países como Tanzania se ha comenzado a implementar la educación pública. Si bien es cierto que dicha notoria iniciativa es un proceso costoso donde entran en conflicto cuestiones de espacio en las aulas, la proporcionalidad del alumnado y los incentivos demandados por el personal académico, entre otras, también lo es el hecho de que supone un paso más para las nuevas generaciones decididas a traspasar las fronteras. 

“Mis pensamientos estaban alrededor de las barreras de mi aldea. Ahora con lo que me han brindado puedo pensar más allá.” – D. Armstrong.

 

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