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El equilibrio regional de la sucesión saudí

Por   /   Lunes, 26 | enero | 2015  /   No hay comentarios

La muerte del rey Abdalá bin Abdulaziz, dueño de la segunda mayor reserva de petróleo del planeta y líder de una de las monarquías más ricas del mundo extiende la cuerda floja sobre la que podrían pasar, en las próximas semanas, los mismos líderes que ayer lamentaban su pérdida.

Familia Real Saudí (Fuente: The Wall Street Journal)

 

Si bien el nuevo monarca Salman bin Abdulaziz se ha apresurado en prometer continuidad, persisten los interrogantes sobre la futura política económica saudí, intrínsecamente ligada al oro negro. Con un ritmo de extracción de 9,7 millones de barriles de crudo al día, el hogar de La Meca y de Medina ocupa un lugar único en el mercado petrolero mundial, una posición que no tiene por qué verse alterada. 

“Seguiremos aferrados al enfoque tradicional sobre el que fue creada esta nación por su fundador, el rey Abdelaziz al-Saud. No nos alejaremos nunca de esa línea, pues nuestra Constitución es el libro de Alá y los actos del profeta Mahoma.” (Primer discurso de Salman bin Abdelaziz 23/1/15)

Pese a que el escenario geopolítico saudí tiene todos los número para permanecer estable, no todos los expertos dan por sentado la prolongación de las decisiones tomadas por Abdalá y algunos analistas incluso insisten en que el nuevo monarca podría acabar cediendo frente al mercado mundial. Según apuntan, Salman podría reducir el ritmo de producción de petróleo, a lo que tan fervientemente se opuso su predecesor, quien forzó a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) –en la que Arabia Saudí tiene un rol decisivo– a no rebajar su producción para forzar los precios al alta, no sin el recelo de algunos estados miembro. E incluso sin movimientos por parte de Salman, la incertidumbre sobre el futuro de la nación ya hizo subir el precio del crudo el días después al fallecimiento de Abdalá.

Pero tras una decisión justificada por la OPEP como puramente económica, se esconde un endémico pulso geoestratégico. Con el apoyo incondicional de los Estados Unidos pero sin los efectivos militares para actuar en Siria, Riad emplea el petróleo para intentar desbancar a Irán y Rusia, los pilares que mantienen a Bashar al-Asad en el poder. Parece que el régimen saudí intenta andar solo tras la negativa norteamericana de derrocar a al-Asad a la fuerza y para cubrirse las espaldas ante un posible avance de las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán que trastocase el equilibrio de fuerzas.

 

Gráfica para entender el juego de potencias en Oriente Próximo (Fuente: The Big Pharaoh)

 

Hace tiempo que los saudíes son conscientes del poder creciente de Teherán, con quien sostienen una carrera por el dominio regional, lo que ha llevado al gobierno arábigo, ligado al sistema clerical wahabí, a buscar vías que consoliden su compromiso con el mundo árabe. 

No obstante, el carácter contrafundamentalista del rey Abdalá debe mantenerse también en Salman, pues constituye garantía de perpetuar las buenas relaciones con sus socios estadounidenses, que ven en esta nación petrolera un dique de contención para el Estado Islámico (EI). En el puzzle de las relaciones internacionales, Riad es una pieza clave para la estabilidad de Oriente Próximo, permanentemente amenazado por el avance del califato, que ya controla gran parte de Irak. Por eso los saudíes quieren afianzarse como un feudo imprescindible en la lucha contra la radicalización islámica del EI. Una situación cuanto menos paradójica si se tienen en cuenta las similares prácticas, sobre todo en materia de derechos humanos, que llevan a cabo ambos el EI y el gobierno saudí para reprimir a sus detractores.

[Arabia Saudí: Derechos Humanos bajo el rey Abdalá]

Y por si fuera poco, junto a la corona, Salman también ha heredado la necesidad de lidiar con el tumulto yemení, en pleno apogeo de disturbios sectáreos que derrumbaron el pasadon jueves al gobierno prosaudí de Abdo Rabu Mansur Hadi.

Retos y conflictos que en las próximas semanas pondrán a prueba la solidez de la monarquía que lleva la batuta del crudo mundial. 

 

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Preguntar es mi debilidad, ¿el Periodismo? Mi forma de ver el mundo. Sueño con no dejar nunca de viajar ni de conocer otros mundos. No entiendo la vida sin la cultura. ¿Tiempo? El que me sobra es para seguir aprendiendo.

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