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El editorialismo gráfico: un lienzo para el discurso político en el que faltan colores

Por   /   Viernes, 27 | junio | 2014  /   No hay comentarios

Más allá de las palabras, cercanas a la acción social y sorteando las lianas de la jungla del periodismo con un pincel por machete. Dibujar no es fácil, tener algo que decir con el grafito tampoco, pero lograr que las páginas de un diario generalista abandonen su eterno gris y apuesten por una paleta de colores empuñada por una mujer, parece imposible.

En la sección de opinión de los diarios del mundo occidental faltan miradas: “uno pensaría que tener la perspectiva de la mujer en los editoriales sería algo que los periódicos querrían”, dijo Bob Giles, director en the Nieman Foundation for Journalism de la Universidad de Harvard, pero te pones a mirar entre las páginas y sólo se leen nombres masculinos.

Lo cierto es que ni el mundo, ni la realidad, caben en 60 páginas a cuatro columnas y, por eso, más allá de las palabras de los editoriales y de las viñetas de los humoristas gráficos hay voces que quieren ser escuchadas.

“Cuando las únicas voces que se escuchan son las de los hombres se crea una forma de patriarcado que socava a las mujeres y su papel como miembros iguales de una sociedad”, expresó en una entrevista con la autora de este reportaje Ann Telnaes, caricaturista y ganadora de un Pulitzer.

Y es que en los 92 años de historia de la categoría de editorialismo gráfico, sólo dos mujeres han logrado alzarse con el premio más prestigioso de la profesión: Telnaes en 2001 y Signe Wilkinson nueve años antes.

 En 2014 se ha cumplió un nuevo hito ya que Jen Sorensen, ha sido la primera en lograr el Herblock Prize, el premio a la caricatura política más importante de Estados Unidos. Sin embargo, desde el destierro mediático, otras mujeres siguen peleando armadas de tinta digital. 

UN MENSAJE SIN VARIEDAD DE COLORES

La ilustradora Liza Donnolley dudaba de su capacidad para discutir temas políticos por ser mujer cuando era más joven, pero con los años se dio cuenta de que era porque no había sido educada para expresar sus opiniones: “Estaba haciendo lo que digo que es el problema: asumía que no tenía opinión sobre nada, ya que en verdad no había sido educada para expresarme”, comentó Donnolley en una entrevista con este medio.

Ella es una de las 8 mujeres que trabaja para la prestigiosa revista The New Yorker. Templo del periodismo ilustrado, cuenta con más de 50 hombres en su redacción,  lo que deja patente una realidad discriminadora de una profesión siempre a la búsqueda de la imparcialidad, incluso estando en la ciudad más cosmopolita del mundo.

En la misma manzana, trabaja Mary Pilon. Ella no es editorialista, es una periodista que desde The New York Times escribe sobre deportes, pero se le ocurrió crear un tipo de reportaje interactivo con rotuladores y la ayuda de un ilustrador.

Demostró que los dibujos no sólo quedan bien al lado de columnas editoriales, y tras “Tomato can blues”, el reportaje ilustrado, otros periódicos como The Boston Globe o Los Angeles Times emularon la idea de Pilon.

Cuando coge un bolígrafo para escribir sobre eventos deportivos nota que, por muy progresista que sea el medio para el que trabaja, faltan puntos de vista: “Es un círculo vicioso: como no hay mujeres que cubran ciertos deportes, esos deportes no están en los medios y, aunque en el New York Times yo no noto tanta diferencia, veo sólo hombres cuando voy a un evento como las olimpiadas”.

El mundo está cambiando, y cada vez se ven más firmas femeninas en los periódicos, aunque lo cierto es que para las periodistas e ilustradoras casi el único horizonte es Internet: “Dado que el número de periódicos ha disminuido drásticamente en los últimos años, creo que ahora Internet es la principal plataforma para la caricatura editorial”,  concluyó Telnaes.

LA TINTA DE UNA PLUMA NO ENTIENDE DE FRONTERAS

Miles de manos han garabateado en contra de la globalización, pero gracias a que la red de redes ha abierto importantes puertas a formas de comunicación alternativa, sabemos que hay muchas mujeres de nacionalidades dispares atreviéndose con una disciplina que tradicionalmente no les correspondía.

“Ahora con la ventana digital hay más mujeres publicando. Existe un problema de visibilidad y a veces ese problema es más porque no se sabe dónde mirar o no se quiere mirar” aclaró Raquel Gu de la Asociación de Autoras del Cómic.

 

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Sobre el autor

Periodista interesada en nuevas formas de comunicación internacional

Tras un año en la sección de cultura de la Agencia Efe emprendo la aventura de formar parte de la delegación de Santiago de Chile. Periodista interesada en nuevas formas alternativas de comunicación internacional, como los reportajes ilustrados de Joe Sacco, que sigue firmemente algunas enseñanzas de Kapuscinski como que “nadie debería escribir sobre otra persona sin haber compartido antes un poco de vida”.

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