Cargando...
Estás en:  Portada  >  Opinión  >  Artículo

De Washington 1949 a Varsovia 2016 – Evolución de la OTAN

Por   /   Jueves, 30 | junio | 2016  /   No hay comentarios

Bandera OTAN

MAPA del SITIO 

1. Introducción: LA ALIANZA ATLÁNTICA – LA OTAN

- Procedimiento de ampliación

- Cronología de la ampliación

2. De 1989 a nuestros días

- Ampliación hacia el Este

- Países candidatos

- Casos de Georgia y Ucrania

- La OTAN y Rusia

3. La cumbre de Gales (septiembre 2014) y Varsovia (julio 2016)

4. Valoración global

5. Análisis de expertos 

 

♦LA ALIANZA ATLÁNTICA – LA OTAN 

Firma del Tratado de la Organización del Atlántico Norte, 9 de abril de 1949

Firma del Tratado de Washington. Foto: Creative Commons

Con la firma del Tratado de Washington de 1949, un grupo de 10 países occidentales y capitalistas -Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal y Reino Unido-, liderados por EE.UU., crearon una alianza militar internacional llamada Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN), basada en el principio de defensa colectiva: en caso de una agresión armada contra cualquiera de sus miembros, el resto de socios acudiría en su apoyo.

La OTAN exige a sus miembros el cumplimiento de una serie de requisitos democráticos y de respeto a los derechos humanos, así como la cooperación y participación activa en las tareas de defensa y seguridad colectivas.

En el momento de su nacimiento, el principal objetivo de esta alianza era detener la expansión de la Unión Soviética y evitar el resurgimiento de movimientos militaristas de cariz nacionalista en Europa.

Uno de los conceptos fundacionales clave de la OTAN ha permanecido inalterable hasta nuestros días: la capacidad de disuasión de la Alianza, a través de armas convencionales y nucleares, que aseguran que en caso de ataque, se desataría una guerra total que aniquilaría a todos los contendientes.

Los conceptos estratégicos de “defensa adelantada” (1950), “represalia masiva” (1954) y “respuesta flexible” (1967) ilustran los conceptos, fines y medios con los que la Alianza Atlántica actuó durante buena parte del siglo XX para asegurar su objetivo de garantizar la seguridad colectiva de sus aliados.

La caída del muro de Berlín en 1989, la desintegración de la URSS en 1991 y la extinción del Pacto de Varsovia (julio de 1991), implicaron un replanteamiento profundo de las estructuras políticas y militares de la OTAN, ya que desapareció la amenaza que constituía el leitmotiv de su existencia.

En la cumbre de Londres de 1990 la OTAN avanzó la “prometedora época” que afrontaba Europa con final del telón de acero, y en noviembre de 1991 se estableció en la cumbre de Roma un nuevo “concepto estratégico” en el que la Alianza hablaba de “un nuevo capítulo” en el continente: incorporó a la defensa colectiva dos nuevas directricescooperación y diálogo político

En ese sentido, se apostó por una relación más estrecha con Europa Central y Oriental como “garante de la seguridad de toda Europa”, para lo que se firmaron acuerdos de cooperación y asociación con la práctica totalidad de las naciones firmantes del extinto pacto de Varsovia.

Ejemplo de ello son la fundación del Consejo de Cooperación del Atlántico Norte en 1991 y la Asociación para la Paz en 1994 o el Acta Fundacional de 1997 que se firmó entre Rusia y la OTAN.

Javier Solana, ministros de Asuntos Exteriores español en la cumbre Roma (1991).

Javier Solana, ministros de Asuntos Exteriores español en la cumbre de Roma (1991). Foto: Creative Commons

El “concepto estratégico” establecido de la cumbre de Roma (1991) fue revisado en la cumbre de Washington de abril de 1999 [guía completa en español], de modo que se añadieron tareas fundamentales a la dinámica de la OTAN, como la seguridad en el área atlántica; la celebración de consultas y foros para coordinar las acciones de los aliados; la disuasión y defensa frente a cualquier amenaza externa; la prevención y gestión de crisis; y la asociación para fomentar la cooperación y diálogo con otros países del entorno para llevar a cabo acciones conjuntas con la Alianza.    

De este modo, en la última década del siglo XX sus actuaciones abarcaron la reorganización de sus estructuras y actuaciones, la ampliación de sus socios en países del este de Europa, y su intervención en los Balcanes como consecuencia de las guerras surgidas por la desintegración de Yugoslavia (en 1995 en Bosnia-Herzegovina; en 1999 en Kosovo).  

El atentado del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos marcó un hito y abrió una nueva etapa en las relaciones internacionales, determinadas por las llamadas “nuevas amenazas”, que a grandes rasgos son dos: el terrorismo internacional y la proliferación de armas de destrucción masiva.

cumbre de Lisboa de noviembre de 2010

Cumbre de Lisboa (2010). Foto: Creative Commons

En la cumbre de Lisboa de noviembre de 2010 se acordó un nuevo concepto estratégico para la Alianza, “Compromiso activo, defensa moderna”, que se vio reflejado en la prolongada misión de la OTAN en Afganistán a pesar de la persistente crisis económica global.

Desde finales de 2013 e inicios de 2014 surgieron tres nuevas amenazas para la Alianza: el avance del denominado Estado Islámico y los problemas en Oriente Medio y en el Norte de África; las amenazas multidimensionales internacionales; y la escalada del conflicto en Ucrania, con niveles parejos a una guerra civil. La participación más o menas directa de Rusia, que vuelve a enarbolarse como defensora de las minorías rusas en cualquier parte de su ámbito de influencia y que ha causado una crisis de seguridad en el continente inaudita desde el final de la Guerra Fría. 

PROCEDIMIENTO DE AMPLIACIÓN

Desde su nacimiento, la Alianza se encuentra en un proceso constante y dinámico de crecimiento del número de sus miembros. El artículo 10 de su Tratado Fundacional en 1949 establece:

“Las Partes pueden, por acuerdo unánime, invitar a adherir al Tratado a todo otro Estado europeo susceptible de favorecer el desenvolvimiento de los principios del mismo y a contribuir a la seguridad de la región del Atlántico Norte”.

Los ministros de Exteriores de cuatro países candidatos –Bosnia-Herzegovina, Georgia, Montenegro y la Antigua República Yugoslava de Macedonia–, en la cumbre de Chicago de mayo de 2012.

Los ministros de Exteriores de cuatro países candidatos –Bosnia-Herzegovina, Georgia, Montenegro y la Antigua República Yugoslava de Macedonia–, en la cumbre de Chicago de mayo de 2012. Foto: Creative Commons

Los estados que aspiren a incorporarse a la OTAN tienen que cumplir con una serie de requisitos a nivel político y militar que son evaluados antes de su ingreso en la Alianza: contar con un sistema democrático basado en la economía de mercado; el respeto a los derechos de las minorías; el compromiso con la resolución pacífica de conflictos; y la capacidad y voluntad de participar militarmente en las operaciones de la Alianza.

Una vez que un país ha mostrado interés inequívoco en ser miembro de la OTAN, la Alianza tiene que hacerle llegar una invitación –es necesaria la aprobación de todos los miembros- para comenzar un Diálogo Intensificado en el que se abordan las reformas que necesita implementar;.

Tras este primer paso, la Alianza tutela un Plan de Acción para la Adhesión (MAP) para preparar estas reformas y demostrar su capacidad de cumplir con los principios que establece el Tratado de Washington de 1949, y desde 1995, el Estudio sobre la Ampliación de la OTAN.

Este mecanismo no garantiza el acceso pero es un paso obligatorio. 

 CRONOLOGÍA de la ampliación de la OTAN

Febrero de 1952

Grecia y Turquía

Mayo de 1955

República Federal Alemana

Mayo de 1982

España

Octubre de 1990

Con la reunificación alemana, la antigua República Democrática Alemana pasó a formar parte de la OTAN

Marzo de 1999

Hungría, Polonia y República Checa

Marzo de 2004

Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania y Rumanía

Abril de 2009

Albania y Croacia

  

DE 1989 A NUESTROS DÍAS

 AMPLIACIÓN HACIA EL ESTE

Con el desmantelamiento de la Unión Soviética entre 1990 y 1991, llegó el final del Pacto de Varsovia, una alianza militar que nació en mayo de 1955 para contrarrestar el surgimiento de la OTAN, formada por Albania, Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, la República Democrática Alemana, Rumanía y la URSS.

La incorporación paulatina de este antiguo bloque soviético en las estructuras atlánticas no estuvo exenta de controversia. Algunas voces alertaron del impacto negativo de estos nuevos miembros en la cohesión y solidaridad interna de la Alianza, mientras que otros detractores preveían un empeoramiento de las relaciones con Rusia. 

Cumbre de Madrid (1997). Foto: Pepe Díaz/RED

Cumbre de Madrid (1997). Foto: Pepe Díaz/RED

En la cumbre de Madrid de 1997, y siguiendo las indicaciones del Estudio para la Ampliación de 1995, la Alianza invitó a Hungría, a Polonia y a la República Checa para que comenzaran los trámites de acceso a la OTAN, proceso que se completó en marzo de 1999.

En abril de ese mismo año, en la cumbre de Washington (1999) se establecieron los criterios para los futuros Planes de Acción para la Adhesión (MAP), lanzados con el objetivo de apoyar y tutelar las reformas de los países aspirantes a formar parte de la Alianza.

Tras la cumbre de Praga en noviembre de 2002, Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania y Rumanía recibieron su invitación de acesso a la OTAN, para hacerse efectiva su entrada en la Alianza a partir de marzo de 2004.

En la cumbre de Bucarest de abril de 2008 se aprobó la incorporación de Georgia y Ucrania en el futuro, países con los que la OTAN mantiene estrechas relaciones desde los años 90.

CANDIDATOS A FORMAR PARTE DE LA OTAN

MONTENEGRO

Logo de acceso de Montenegro a la OTAN

Logo de acceso de Montenegro a la OTAN

En diciembre de 2006, poco después de alcanzar su independencia respecto a Serbia en junio de 2006, Montenegro se unió a la Asociación para la Paz (un programa para estrechar la cooperación bilateral entre la OTAN y otros países en ámbitos concretos), y en diciembre de 2009 inició su Plan de Acción para la Adhesión (MAP) .

La república montenegrina participó de 2010 a 2014 de forma activa en la operación militar de la OTAN en Afganistán, y actualmente colabora en el adiestramiento y apoyo a las fuerzas de seguridad afganas.

En la reunión de diciembre de 2015 en Bruselas, recibió una invitación de la Alianza para completar su proceso de integración en la OTAN, y en mayo de 2016 se firmó su protocolo de acceso. De modo que cuando los 28 miembros de la alianza atlántica lo aprueben en sus parlamentos nacionales, Montenegro se convertirá en un miembro de pleno derecho.    

BOSNIA-HERZEGOVINA 

Fuerzas de paz de la OTAN en Bosnia-Herzegovina (diciembre 1995). Foto: SGT Vernell Hall

Fuerzas de paz de la OTAN en Bosnia-Herzegovina (diciembre 1995). Foto: SGT Vernell Hall

La Alianza Atlántica está involucrada en la paz en este país desde principios de los años 90, cuando la OTAN intervino en el marco de las distintas guerras de los Balcanes al desintegrarse Yugoslavia, en Bosnia-Herzegovina (1995) y Kosovo (1999).

Bosnia-Herzegovina accedió a la Asociación para la Paz en 2006, y desde abril de 2008 se encuentra inmerso en un Diálogo Intensificado con la OTAN para abordar sus aspiraciones de acceso.

La Alianza acordó comenzar un Plan de Acción para la Adhesión (MAP) en abril de 2010, siempre que el país balcánico realizara diversas reformas, principalmente la transferencia al gobierno central de todas las competencias en materia de defensa.

Desde 2009, Bosnia-Herzegovina ha contribuido de forma notable a la misión militar de la OTAN en Afganistán, y participa con los miembros de la alianza en muchas otras áreas. 

ANTIGUA REPÚBLICA YUGOSLAVA DE MACEDONIA (ARYM)

Aspira a ser un miembro de pleno derecho de la Alianza Atlántica. Desde 1995 forma parte de la Asociación para la Paz y participa en el Mecanismo de Plan de Acción para la Adhesión (MAP) desde 1999.

La alianza atlántica ha reiterado en diversas ocasiones su disposición a invitar a la ARYM como miembro de pleno derecho de la OTAN -de forma destacada en la cumbre de Bucarest de 2008- cuando solucione su litigio con Grecia respecto a su denominación oficial.

Grecia rechaza la denominación de Macedonia para la república exyugoslava puesto que coincide con el nombre de una región histórica griega del mismo nombre (y fronteriza con ARYM), por lo que teme movimientos irredentistas y pretensiones territoriales en el norte del país.

Por otra parte, ARYM participa de forma activa en las misiones de la OTAN en Afganistán y Kosovo.

LOS CASOS DE GEORGIA Y UCRANIA

GEORGIA 

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en la inauguración de un centro de adiestramiento conjunto en Georgia.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en la inauguración de un centro de adiestramiento conjunto en Georgia. Foto: NATO

A partir de su independencia de la Unión Soviética en 1991, Georgia ha formado parte de diversos programadas de la OTAN. En 1992 accedió al Consejo de Cooperación Atlántico Norte y en 1994 a la Asociación para la Paz.

Aunque el país había alcanzado su independencia respecto a la URSS, se mantenía en su órbita de influencia, situación que cambió tras la Revolución de las Rosas en 2003, momento a partir del cual Georgia se volcó en su acercamiento a Occidente (la UE y la OTAN); desde entonces, ha manifestado de forma reiterada su deseo de acceder a la Alianza.

En septiembre de 2006 los miembros de la OTAN acordaron iniciar un Diálogo Intensificado con Georgia para avanzar en las reformas necesarias para llegar a su incorporación a la Alianza.

Desde este cambio de rumbo, se agriaron sus relaciones con Rusia -las cuales no se han normalizado- con motivo de las tensiones territoriales en Georgia, donde las regiones separatistas en Osetia del Sur y Abjasia declararon su independencia de forma unilateral en 2008 tras una breve guerra en la que contaron con apoyo militar ruso.

Reunión del Consejo de la OTAN con miembros del parlamento de Georgia en septiembre de 2008. Foto: NATO

Reunión del Consejo de la OTAN con miembros del parlamento de Georgia en septiembre de 2008. Foto: NATO

En la cumbre de Bucarest en abril de 2008, la OTAN acordó el ingreso de Georgia en un futuro cercano, decisión que fue confirmada de nuevo en las cumbres de la Alianza de 2009, 2010, 2012 y 2014.

En septiembre de 2008 se estableció la comisión OTAN-Georgia para avanzar en el proceso de reformas que debe llevar a cabo el país caucásico.

En la cumbre de Gales de 2014 se acordó un importante paquete de medidas para fortalecer la capacidad defensiva de Georgia y el avance del país en sus preparativos para acceder a la Alianza.

Georgia ha participado de forma activa en las misiones internacionales de paz de la OTAN en Afganistán, Mali y la República Centroafricana, así como en operaciones marítimas de contraterrorismo en el Mediterráneo.

UCRANIA

Foto: NATO

Foto: NATO

Desde su independencia respecto a la URSS en 1991, el gobierno de Kiev ha mantenido fluidas y estrechas relaciones con la OTAN. En 1991 se unió al Consejo de Cooperación Atlántico Norte y en 1994 al programa de Asociación para la Paz.   

A partir de la firma en 1997 de la Carta para una Asociación Específica entre la Alianza y Ucrania, se creó la Comisión OTAN-Ucrania y se estrecharon los lazos de cooperación en gran número de áreas. Ucrania es el único estado que ha contribuido activamente en todas las operaciones y misiones lideradas por la OTAN.

En mayo de 2002, el presidente ucraniano Leonid Kuchma anunció el objetivo de su país de integrarse en la OTAN.

En la cumbre de Bucarest de abril de 2008, los líderes de la OTAN aprobaron que Ucrania ingresara en el futuro como un miembro de pleno derecho de la Alianza Atlántica.

Desde 2010 las autoridades ucranianas han aparcado de forma temporal este objetivo, aunque han optado por intensificar la cooperación militar, en especial desde 2014 y la profunda crisis entre Rusia y Ucrania, con las tensiones separatistas en Crimea y el este del país, que cuentan con el respaldo ruso.

La OTAN y RUSIA

Foto: NATO

Foto: NATO

Desde la desintegración de la URSS, las relaciones entre la OTAN y Rusia han sido intensas, experimentando diversas fases.

En 1991 Rusia se unió al Consejo de Cooperación del Atlántico Norte y en 1994 al programa de Asociación para la Paz.

En mayo de 1997 se firmó en París el Acta Fundacional OTAN-Rusia como marco para regular las relaciones y la cooperación entre dos antiguos antagonistas, foro que se vio reforzado con el establecimiento del Consejo OTAN-Rusia en la cumbre de Roma de 2002 .

A raíz de la intervención rusa en agosto de 2008 en Georgia, el Consejo OTAN-Rusia fue suspendido hasta la primavera de 2009, aunque la OTAN mantiene su exigencia a Moscú de que retire su reconocimiento a las regiones georgianas separatistas de Abjasia y Osetia del Sur, a las que brinda apoyo militar y económico. 

Vista general de la Plaza Roja de Moscú. Foto: NATO

Vista general de la Plaza Roja de Moscú. Foto: NATO

Este consejo fue suspendido de nuevo en abril de 2014 a raíz de la intervención militar Rusa en el este y sur de Ucrania. La OTAN estableció en la cumbre de Gales de septiembre de ese año su firme rechazo a la anexión rusa de Crimea, exigió el cumplimiento de la legislación internacional, y la retirada de tropas y el apoyo militar a los separatistas.

Tras dos años de inactividad, en abril de 2016 volvió a celebrarse una reunión del Consejo OTAN-Rusia para abordar la crisis ucraniana y la situación en Afganistán.

A pesar de las “profundas y persistentes” discrepancias entre la OTAN  y Rusia -en palabras de su secretario general-, la Alianza ha reiterado que “no busca la confrontación y que no supone uno amenaza para los intereses de Rusia”.

 

Durante la última década, las relaciones OTAN-Rusia han sufrido un paulatino proceso de deterioro; el ingreso de las repúblicas bálticas en OTAN, el impacto de las “revoluciones de colores” en Georgia y Ucrania y la reacción armada de Rusia frente al ataque de Georgia contra la provincia separatista de Osetia del Sur, entre otras cuestiones, generan un ambiente de incremento paulatino de tensión que, pese a la existencia del Consejo OTANRusia –donde se reúnen los países OTAN y Rusia-, motive que hasta Lisboa sólo se haya reunido en dos ocasiones previas. Pero, y hasta el momento, el contexto de seguridad mantenía una cierta línea de continuidad.

Pedro Sánchez Herráez, analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos, 8 de octubre de 2014.

 

♦La cumbre de Gales (2014) y Varsovia (2016)

Cumbre de Gales (4 y 5 de septiembre de 2014)

Se trató de una cumbre clave en la reorientación de la OTAN y en los planteamientos con los que afronta los nuevos desafíos, que afectan a la seguridad, no solo a nivel atlántico, sino a escala global.

La Alianza destacó la intervención militar de Rusia en Ucrania, la creciente inestabilidad en Oriente Medio y el Norte de África, junto con las amenazas transnacionales y multidimensionales.

Maniobras militares de la OTAN en Polonia. Foto: NATO

Maniobras militares de la OTAN en Polonia. Foto: NATO

A partir del “Concepto estratégico” de la cumbre de Lisboa (2010), y sobre la base de la defensa colectiva, la gestión de crisis y la seguridad cooperativa, introduce un Plan de Acción para la Preparación/Disponibilidad (RAP), para incrementar la capacidad de respuesta de la Alianza y garantizar la seguridad de todos los países aliados.

El objetivo era mejorar las capacidades de la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF), para lo que se estableció una nueva Fuerza Conjunta de Muy Alta Disponibilidad (VJTF) con capacidad de desplegarse en 48 horas, compuesta por unos 5.000 efectivos aéreos, marítimos y de operaciones especiales, y que cuenta con bases e infraestructuras militares para acogerlos, de modo que pueda responder a cualquier desafío en zonas periféricas de la OTAN, principalmente en los países aliados del este de Europa, para lo que cuenta con un cuartel general en Polonia. 

“El mensaje es muy claro: la OTAN protege a todos sus aliados. Cualquier agresor potencial debería saber que, si atacara a uno solo, se enfrentaría a todos”.

Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la OTAN de agosto de 2009 a octubre de 2014. Cita de septiembre de 2014.

Por otro lado, también señaló la necesidad de que los aliados cumplan el compromiso adquirido de invertir el 2% de su presupuesto nacional en defensa.

En esta cumbre se condenó con dureza la intervención militar rusa en Ucrania (calificada como ilegal), que derivó en la anexión de la península de Crimea y en una gran inestabilidad y violencia en las regiones del este de Ucrania; la Alianza apoyó las sanciones impuestas a Rusia y la suspensión de las cooperaciones civiles y militares, aunque mantiene los canales políticos abiertos.

Igualmente reiteró su apoyo a la integridad territorial de Armenia, Azerbaiyán, Georgia y la República de Moldavia, y salió al paso de la preocupación generada en el este de Europa y el Cáucaso, como consecuencia de las intervenciones militares rusas en Ucrania y Georgia, asegurando su compromiso en esta región y así como en los Balcanes, donde varios países aspiran a formar parte de la Alianza.

Cumbre de Varsovia (8 y 9 de julio de 2016)

Anunciada el 22 de mayo de 2015, la cumbre tendrá lugar en un “momento crucial” para la Alianza, al haberse movido “las placas tectónicas de la seguridad atlántica”, en palabras del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Como consecuencia de los conflictos en el este de Europa (Ucrania y Georgia) y al sur de las fronteras de los aliados (Oriente Próximo y norte de África), la OTAN se ha visto obligada a adoptar un papel aún más activo en la escena internacional. 

“Ya estamos implementando el mayor reforzamiento de nuestra defensa colectiva desde el fin de la Guerra Fría. En Varsovia trazaremos el curso para la adaptación de la Alianza al nuevo entorno de seguridad, de manera que la OTAN permanezca preparada para defender a todos los aliados contra cualquier amenaza procedente de cualquier dirección”.

Jens Stoltenberg, actual secretario general de la OTAN, 22 de mayo de 2015.

En el apartado de las tensiones con Rusia, la agresiva política de Moscú en Georgia, y especialmente la invasión de Crimea y su presencia en las regiones separatistas del este de Ucrania, han generado un clima de desconfianza en los países aliados en Europa oriental, cuyos países se sienten amenazados por la proximidad geográfica con Rusia, y en los estados bálticos, por la existencia de importantes minorías rusas.

Para asegurar la seguridad de sus aliados y mandar una señal de advertencia al Kremlin, la OTAN aprobó en junio de 2016 el emplazamiento de cuatro batallones multinacionales y rotativos (cada seis o nueve meses) en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, cuya composición y otros detalles se determinarán en esta cumbre, pero que rondarían los 5.000 efectivos.

Los batallones rotativos se unen a los ocho pequeños cuarteles establecidos en el Este para coordinar planificación, ejercicios y refuerzos, además de preposicionar equipos y suministros; junto a la decisión de la OTAN de triplicar el volumen de su fuerza de respuesta -hasta 40.000 efectivos-, liderada por una “fuerza de punta de lanza” con capacidad para desplegar unos 5.000 soldados en 72 horas, actualmente liderada por España.

A partir del conflicto en Ucrania, la OTAN y la UE buscan la fórmula para intensificar su cooperación en materia de seguridad y defensa, en concreto en las tácticas de guerra híbrida.

Igualmente, se estudia la colaboración en la lucha contra el tráfico de personas en el Mediterráneo en la operación naval comunitaria “Sofía”, en marcha desde 2015.

En cuanto a la presencia de la OTAN en Afganistán, la Alianza abordará su compromiso a largo plazo en el país a través de una “Alianza Duradera”, de modo que mantendrá su asesoramiento y apoyo financiero a las fuerzas e instituciones de seguridad afganas.

También se evaluará el informe del grupo técnico que visitó Irak, país que que ha solicitado que la formación que reciben sus fuerzas de seguridad por parte de la OTAN se traslade de Jordania a territorio iraquí. 

♦VALORACIÓN GLOBAL

Desde su fundación en 1949, los cambios en el escenario político y militar han ido moldeando la Alianza, que mantiene la defensa colectiva como seña de identidad pero cuyas estrategias y prioridades se han adaptado a la cambiante realidad geopolítica mundial. 

Tal como describe Klaus Naumann, los pilares en los que se asienta la Alianza Atlántica se encuentran bajo gran presión. Por un lado, la primera potencia de la Alianza –y del mundo-, los Estados Unidos, fijó sus prioridades en Asia y el Pacífico tras la desintegración de la URSS, de modo que los intereses de los aliados europeos se vieron parcialmente relegados en el seno de la OTAN.

Por otro, la prolongada crisis económica puede fosilizar el ya de por sí reducido presupuesto que dedica Europa a su defensa, al no alcanzar en muchos países el 2% del presupuesto nacional comprometido con la Alianza.

Y por último, la involución de Rusia y su cambio de actitud respecto a Occidente implica una mayor inseguridad para Europa con motivo de sus iniciativas militares en antiguas zonas de su influencia (Georgia y Ucrania).

“Para la Rusia de Putin, no es la fortaleza y cohesión de la OTAN lo que es provocativo, sino su debilidad y falta de determinación. La OTAN debe explotar al máximo la flexibilidad que contempla el Acta Fundacional OTAN-Rusia y reforzar sus medios para asegurar su defensa colectiva”.   

Klaus Naumann, antiguo jefe del Estado Mayor alemán y Presidente del Comité Militar del Atlántico Norte por el Estado Mayor de la Defensa de la OTAN

Tanto Klaus Naumann como Paul Quilès –al igual que muchos otros especialistas en la materia- apuestan por un equilibrio en la Alianza entre su capacidad de disuasión (a través de una capacidad militar creíble) y la distensión (por medio del diálogo político).   

Las relaciones OTAN-Rusia son un claro ejemplo de ello: a la imperiosa necesidad de mantener los cauces de comunicación y cooperación bilaterales establecidos desde los años 90 le ha seguido una reveladora respuesta en el este de Europa por medio de un despliegue de efectivos (la denominada “punta de lanza”) que le permite a la OTAN mandar una señal de advertencia a Rusia y asegurar la integridad y defensa de cualquiera de sus aliados.

Escudo antimisiles de la OTAN. Foto: bbc

Escudo antimisiles de la OTAN. Foto: bbc

Diversos sectores abogan por “unas reglas del juego” que permitan gestionar los puntos de fricción entre la OTAN y Rusia con el menor desgaste político, costes financieros y movimientos militares posibles.

Además, la OTAN debe afrontar nuevos retos, como son la ciberdefensa (asunto abordado en la cumbre de noviembre de 2002 en Praga ), el contraterrorismo, el control de las armas de destrucción masiva o el mantenimiento de un escudo antimisiles.

La Alianza evaluará todos estos factores en la cumbre de Varsovia de julio y trazará las líneas a seguir en el corto y medio plazo, de modo que la OTAN volverá a adaptarse a un escenario internacional cada vez más cambiante e imprevisible, como demuestra el resultado del referéndum en Reino Unido.

 

♦ANÁLISIS GLOBAL DE EXPERTOS

Juan Palop Martínez, periodista especializado en política internacional y economía, con 15 años de experiencia en distintos medios en cinco países

“La Alianza surgió en un momento histórico de bloques antagónicos: el de las democracias liberales de occidente, por un lado; y el de los países comunistas por otro. La OTAN perdió en gran medida su razón de ser con la caída del muro de Berlín, en noviembre de 1989. Sin embargo, supo reinventarse y asumió un nuevo rol con su participación en misiones internacionales. Primero con su actuación en Bosnia, interviniendo ante las violaciones de los derechos humanos, y posteriormente en Afganistán, dentro de la campaña internacional contra el terrorismo islamista. Desde entonces, la OTAN ha sabido evolucionar y tornarse en un instrumento útil para sus aliados en distintos conflictos geopolíticos, al asumir nuevas funciones en un escenario internacional incierto y en constante cambio.

El fuerte resurgimiento de Rusia, que quiere volver a desempeñar un papel decisivo en la política internacional como resulta evidente en Ucrania y Siria, pero también en Georgia e Irán, es un elemento clave en el nuevo rumbo que está adoptando la Alianza Atlántica. Con Putin al frente, Rusia ha optado por alejarse de Occidente, promoviendo una agenda propia y marcando una senda que le enfrenta en ocasiones a Estados Unidos y la UE. Algunos expertos y el propio primer ministro ruso han hablado de una nueva Guerra Fría. Por eso, los últimos movimientos en la OTAN pueden entenderse como una vuelta en cierta medida al sentido original de la Alianza: la defensa y la disuasión de los riesgos provenientes del Este. Si bien es cierto que algunos canales de comunicación permanecen abiertos y que se mantienen ciertas áreas de cooperación, el Acta Fundacional y la mayor parte de los acuerdos bilaterales se han visto pervertidos en su espíritu por el nuevo clima entre Moscú y los aliados”.


 

Rodrigo Zuleta, periodista especializado en asuntos europeos, con 26 años de experiencia en el extranjero 

“La Alianza afronta el pecado original de la ampliación desde el final de la Guerra Fría. Uno de los presupuestos que acordaron los Aliados y Rusia fue que la OTAN no se extendería hacia el este de Europa; sin embargo, fueron los propios países del antiguo Pacto de Varsovia los que solicitaron el ingreso en la Alianza, y en su momento, Rusia no manifestó su oposición al respecto.

Cabe recordar que Putin no está loco y es consciente de los límites que se le plantean en su particular tira y afloja con los Aliados. Y es que sabe que no puede ‘tocar’ a un país de la OTAN. 

En ese sentido, la situación de Ucrania es delicada, puesto que no pertenece a la OTAN -aunque mantenga excelentes relaciones con la Alianza- y cuenta con un intrincado problema interno. En Crimea y el este del país existe una importante comunidad rusa que ciertamente apoya los postulados de Putin. El único camino para solucionar este cruce de caminos es una negociación que busque a largo plazo que implique a todas las comunidades y sensibilidades. Se previene mucho más complicada la tarea en Crimea, quizá más factible en el este de Ucrania”.

 

Deja un comentario

  • Aquí se habla de…

  • Marcando el tiempo…

    julio 2017
    L M X J V S D
    « feb    
     12
    3456789
    10111213141516
    17181920212223
    24252627282930
    31  

  • Nos interesa tu opinión…

También te podría interesar...

Policía afgana

El eco de las explosiones terroristas

Abrir artículo →