Cargando...
Estás en:  Portada  >  Asia y Oceania  >  Artículo

China y Estados Unidos agrandan su brecha a una semana de la llegada de Trump

Por   /   Viernes, 13 | enero | 2017  /   1 comentario

Faltan siete días para que Donald Trump jure su cargo como presidente de Estados Unidos, pero la geopolítica mundial ya toma posiciones ante su inminente llegada al Despacho Oval de la Casa Blanca.

El portaaviones chino Liaoning, que el pasado miércoles entró en el estrecho de Formosa

El portaaviones chino Liaoning, que el pasado miércoles entró en el estrecho de Formosa

El episodio de tensión más reciente lleva la firma de Pekín, que el pasado miércoles desplegó su portaaviones Liaoning en el estrecho de Formosa, que separa el territorio continental chino de la isla de Taiwán y que, como el resto del mar de China meridional, está en el punto de mira de sus reivindicaciones nacionales. Ese mismo día, el próximo secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, anunciaba desde Washington que “impediría” al país asiático continuar con sus maniobras militares en estas aguas, a las que comparó con la anexión rusa de la península de Crimea.

“Vamos a tener que enviar a China una señal clara de que la construcción de las islas se tiene que detener y que no van a poder acceder a ellas”, aseveró Tillerson.

La tensión entre ambos gobiernos por la cuestión del mar de China meridional es de largo recorrido. En el verano de 2015, los chinos completaron la construcción de una serie de islas artificiales al sur del país, en el archipiélago de Spratly, cuya soberanía se disputan, además, otros Estados, como Vietnam y Filipinas. China siempre ha mantenido una postura ambigua acerca de la intención de esta obra -el propio presidente Xi Jingping aseguró en su visita a Washington en septiembre de ese año que el fin era “civil”-, también ha proclamado que persigue “proteger su soberanía territorial e intereses y derechos marítimos”. A finales de 2016, un satélite del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales estadounidense fotografió las nuevas islas, y descubrió baterías antiaéreas, sistemas de defensa contra misiles de crucero y torres con radares levantados sobre ellas.

China siempre ha defendido que los archipiélagos del mar al sur de su territorio le pertenecen por derecho histórico. Sin embargo, la legislación internacional ha frustrado sus planes expansionistas. La Corte Permanente de Arbitraje de La Haya dio la razón al gobierno filipino en julio de 2016 en su demanda contra las reivindicaciones chinas sobre los territorios insulares mencionados. Mientras, a Estados Unidos no le interesa la modificación que Pekín está realizando en las Spratly, ya que se encuentran en un punto vital del tránsito marítimo de mercancías (se calcula que cinco billones de dólares circulan anualmente por esta ruta) y supondrían un trampolín de operaciones por parte de China que difícilmente podría controlar el Pentágono.

Mapa del mar del sur de China, con las islas en disputa en color verde

Mapa del mar del sur de China, con las islas en disputa en color verde

Además, el problema surgido en Extremo Oriente cuenta con dos factores que alejan una solución fácil y diplomática. En primer lugar, el derecho que reconoce la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar al país con soberanía en una isla sobre 22 kilómetros en torno a ella y la explotación de los recursos marinos en un área de 370. El subsuelo del mar de China meridional es muy rico en hidrocarburos, un recurso imprescindible para las aspiraciones de Pekín.

“Creemos que la disputa se puede resolver por la vía diplomática, pero solo porque Filipinas o Vietnam no son tan grandes como China no quiere decir que se les pueda echar a codazos”, defendía Barack Obama en 2015 acerca de la muralla insular de las Spratly.

En segundo lugar, están los últimos desencuentros producidos entre el gobierno comunista y Donald Trump. El presidente electo y la líder taiwanesa Tsai Ing-Wen conversaron por teléfono el pasado 2 de diciembre, y la asiática, que se encuentra actualmente de viaje oficial en América Central, se reunió hace unos días en Houston con congresistas republicanos, un gesto inédito en la política exterior americana y que no gustó nada en Pekín. “El pueblo chino demandará venganza a su Gobierno si Trump reniega de la política de Una Sola China”, rezaba esta semana el diario oficial chino Global Times. Precisamente, Trump ya ha cuestionado el exclusivo reconocimiento estadounidense a China al margen de Taiwán, lo que, junto a sus amenazas de imposición de aranceles al comercio con los asiáticos, agrava la relación bilateral entre las dos grandes potencias del océano Pacífico.

 

Sobre el autor

Periodista. Cursando el Máster en Periodismo Transmedia UNED-Agencia EFE. Antes he trabajado en Heraldo de Aragón y heraldo.es.

1 comentario

  1. Periodismo Multimedia de Agencia dice:

    Un trabajo fantástico, Francisco. Completo y bien documentado. Enhorabuena

     

Deja un comentario

También te podría interesar...

Fuente: AP

Derogan una ley que permitía bodas entre violadores y víctimas en el Líbano

Abrir artículo →